MOLÍ DE CANYER nos
presenta este tema:
“Pues aquí estamos una
semana más, cuando el verano parece que se ha despedido y el otoño pisa con
fuerza. Es cosa mia ¿pero este verano no se os ha hecho muy corto? Para mí que
soy una amante del verano la verdad es que me ha sabido a poco y eso de tanto
frio de golpe y tanta lluvía me parece una autentica putada.
Bueno pues como me
gustaría poder saborear un poquito más de verano (no veais la envidia que me
dais los que vivis al otro lado del charco...) mi propuesta de hoy va por ahí:
VERANOS QUE SABEN A POCO.
Os invito a escribir sobre
esos veranos que os pasan de forma rápida, ya sea porque el tiempo no acompaña
o porque es tal la intensidad de las emociones que el tiempo pasa volando. Ya
sabeis, en 350 palabras vamos a regresar al verano aunque sea a traves de la
imaginación....”
Con un par de invitadas,
que tal vez conozcan, va mi relato.
El artista que pintó el verano
No era mejor
momento de las revistas pulp, aunque tampoco era el peor. No podían pagarme
demasiado por diseñar esas tapas con damiselas en peligro, a punto de ser
sacrificadas, con ropa rota. A veces amenazadas por una mujer malvada
Decididamente
no me pagaban lo que merecía. Y necesitaba algunas vacaciones. Así que acepté
ese contrato, en ese balneario.
El contrato
incluía ser llevado hasta ese lugar cerca de la playa, domde me esperaba la
enigmática Dana Serling. Pelo rojo fuego, no muy alta, pero imponente. Atrayente
pero algo fría, me habían advertido que me cuidaron.
Ella me
llevó hasta el balcón. Me hizo ver una noche oscura, nublada.
-Así seguirá
hasta que alguien pinte un día soleado.
No le creí. Hasta
el día llegó, sin que se fuera la oscuridad. Decidí creerle. Pinté una escena en la playa, alguna mujer
que recordaba, bronceándose al sol. Y entonces la luz fuera apareciendo.
g-Lo está
haciendo bien. Necesitamos más de esas pinturas.
Y así
pasaron mis días, en ese lugar al borde de la playa. Pintando cuadros, unos
tras otros, para que darle color a esos días, para que los turistas
disfrutaran.
Dana Serling
me compensó, trayendo alguna modelo para que la incorporara a mis paisajes. Pero
también hubo más exigencias.
-La ciudad también
tiene una vida nocturna. O la tendrá cuando usted la pinte.
Tuve que
pintar alguna noche, que no fuera tenebrosa. A alguna mujer vestida
elegantemente. Y no perseguida por un monstruo.
-Voy a
compensarlo por ese trabajo extra.
Y así fue. Cuando
me quedaban unos días de esas vacaciones, con poco de ocio y menos de lo que
deseaba, ella me presentó a Regina Clámor. La Reina del Grito.
-¿Vas
sacrificarme a un a Musa Oscura? ¿Usar mi sangre para pintura roja? ¿Pensás
asesinarme para…?
-No a todas
esas preguntas.
Regina
suspiró aliviada.
Y así fue
como tuve una modelo para nuevas ilustraciones de terror. Aunque debo decir que
hubo menos de lo que podría esperarse. Los pocos días de vacaciones fueron muy
intensos. Pero eso no lo voy a contar, se los dejo a su imaginación.
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