MOLÍ
DEL CANYER nos presenta este tema:
“En estos
días extraños en la que la mayoría estamos confinados en nuestras casas, seguro
que al igual que yo miráis el transcurrir de los días desde vuestras ventanas.
Aún y sin poder salir a la calle más que lo puramente imprescindible, aún desde
nuestras casas la vida sigue e incluso parte de la naturaleza ocupa su espacio.
Hoy mi
propuesta es esta: escribir sobre lo que estáis viendo, de una cotidianidad
distinta o bien imaginar a donde debe ir aquel hombre que camina deprisa, cuáles
son sus sueños, sus anhelos o aquellos niños que corren ya nerviosos sobre tu
piso. Seguro que a pesar del confinamiento hay miles de historias que contar.
Porque a pesar de todo, la vida sigue.....
Ya sabéis
las normas, intentar no sobrepasar las 350 palabras”.
Diario de un ferretero
(Extracto)
Día 5 del aislamiento
Hasta unas semanas atrás,
pensaba que había fracasado. Me tocó continuar con un negocio, una ferretería. Algo
que se conformó en una ventaja.
A veces me conforma
pensar en la casa que tengo. Tiene una buena ubicación, da a una plaza, en que
la gente hace ejercicio.
Y donde hubo una especie
de fiesta, que no tuvo en cuenta el pedido de aislamiento social. Alguien llevó
parlantes, microfonos.
Y fue la primera vez que
vi, desde lejos, desde mi terraza, a una mujer, que se calzó una guitarra
eléctrica. Un tanto ruidoso.
No me quejo, incluso
habría pasado por ahí, en otras circunstancias.
Pero había que respetar
las reglas, de haberse respetado tal vez no hubiera sido necesario el endurecer
el aislamiento.
Día 7
-Pero vos sos un privilegiado-
me dijo alguien-
No estoy de acuerdo. Aunque
es cierto que puedo seguir con la ferretería, como siguen la veterinarias y
quienes venden comida.
Día 10
La gente insiste en
romper las reglas. Es algo que puedo ver desde la terraza, a A ver toda esa
gente, que se resiste a quedarse en casa. Como ella. Está lejos pero es ella.
Es el momento para pasear
un perro, uno inservible y destrozón. Es una excusa para salir, tal vez sea
cierto lo de ser un privilegiado, tengo dos motivos para salir. Salvo que este
maldito perro sale corriendo.
-¡Vandalo! ¡Vení para
acá!
-¿Se llama Vándalo? Que
buen nombre.
Por una vez, el monstruo
hizo algo bien.
La veo de cerca. No
perfecta, no alta. Casi rapada, con tatuajes, piercings. Mi mirada no se
despega de ella.
Es un buen momento pero
alguien llamó la policía.
-¿Sos el ferretero? Tengo
que comprar algo-llega a decir-
Creo que son tiempos difíciles,
pero con algunas oportunidades. En cualquier momento va a pasar por mi
ferretería.
Día 10 (noche)
Ella me envía un video
por celular, tocando en el balcón de su casa. Que tema tan intenso.
Comienzo a creer que soy
un privilegiado.
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