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martes, 2 de junio de 2026

Este jueves, un relato: Letras con Orgullo

 




Letras con Orgullo. Así llama Dafne Sine Die al reto que nos presenta. 




Hay un par de personajes del Mara Verso que podrían acercarse al tema. 

 

La abogada que sabe demasiado

 

En su estudio de abogada, Clara Celentano recibió a la astrónoma Paula Lowell.

-¿Qué necesita  saber, abogada? –preguntó Paula.

-Las motivaciones de mi cliente para volver a  un barrio cerrado tan hostil–contestó Clara.

-Supongo que Luz y Sol le hablaron de El Incidente.

-Y también de ese secreto…místico  –dijo la abogada.

-Ese barrio cerrado limita con un río. Anita se sentía protegida por ese río. Que es un ser consciente y no dejaría que se repita lo del incendio.

-Eso me parece un tan pagano como…posible –dijo la abogada- Pero ese río no la defendió de las hostilidades.

-Por eso necesita que Luz y Sol vivan ahí. Están dispuestas a hacer todo por ella.

-También necesito saber más sobre ellas –dijo Clara.

-Las conozco desde que me fui a vivir con Cesio, el tutor de Anita. Ellas lo miraban con admiración. Y también se miraban entre ellas.

 

“Recuerdo cuando Cesio volvió con cierta molestia.

-Anita tiene unos vecinos muy raros.

-No les agrado -contesté- Tal vez me vean como una competidora.

-Es por Luz y Sol. Hay algo entre ellas, que no gusta a sus familias. Tanto que preferirían que yo me case con una de ellas.

-¿No son menores de edad?

-Insinuaron que firmarían la autorización. Incluso que si yo quiero seguir soltero, puedo limitarme a…amar sin compromiso.

-Y te negaste.

-Tengo mis principios –me contestó Cesio- Podré ser libertino pero no interfiero en el amor. Y eso es lo que tienen las amigas de Anita”.

                    

-Años después, asistimos al casamiento –concluyó Paula- Me hubiera gustado que Cesio estuviera presente.

-Yo puedo apreciarlo. Y la ley también. Pero no esos vecinos.

-Por eso me infiltré en el barrio, como Luana Powell –contestó Paula- Y por eso necesitaremos su ayuda legal.

-Y supongo que también en eso me enfrentaré al Doctor Bruno Brulote.

-Sin duda. Brulote se opuso a la ley que les permitió casarse a Luz y Sol.

La abogada se sirvió un vaso de agua.

-Cada cosa que sé me pone más incómoda –dijo Clara Celentano- Pero puedo cumplir con este compromiso.

 

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Epílogo

 

— ¿Aceptará el caso?,-preguntó Paula.

Clara lo pensó por un instante, pensó en Anita, en el río que algunos consideraban un guardián, pensó en Luz y Sol defendiendo su amor de prejuicios arraigados e insanos, pensó en los vecinos aferrados a sus mismos miedos.

— ¡Sí!, no por creer en secretos místicos, sino porque conozco la obcecación humana

— ¿La de quienes odian?

— ¡Sí!; y también la de quienes aman. Los primeros levantan muros para encerrar a los demás; y los segundos los derriban para encontrarse.

Se dejó sentir una ligera brisa que agitó las hojas de lis árboles, por un instante, Clara sintió un ligero escalofrío; y creyó escuchar el murmullo de un rio lejano.

En ese momento no supo si era el viento... o quizás una promesa.


Por Mujer de Negro