Letras con Orgullo. Así llama Dafne Sine Die al reto que nos presenta.
Hay un par de personajes del Mara Verso que podrían acercarse al tema.
La abogada que
sabe demasiado
En su estudio de abogada, Clara Celentano recibió a la astrónoma Paula Lowell.
-¿Qué necesita saber, abogada? –preguntó
Paula.
-Las motivaciones de mi cliente para volver a un barrio cerrado tan hostil–contestó Clara.
-Supongo que Luz y Sol le hablaron de El Incidente.
-Y también de ese secreto…místico –dijo
la abogada.
-Ese barrio cerrado limita con un río. Anita se sentía protegida por ese
río. Que es un ser consciente y no dejaría que se repita lo del incendio.
-Eso me parece un tan pagano como…posible –dijo la abogada- Pero ese río
no la defendió de las hostilidades.
-Por eso necesita que Luz y Sol vivan ahí. Están dispuestas a hacer todo
por ella.
-También necesito saber más sobre ellas –dijo Clara.
-Las conozco desde que me fui a vivir con Cesio, el tutor de Anita. Ellas
lo miraban con admiración. Y también se miraban entre ellas.
“Recuerdo cuando Cesio volvió con cierta molestia.
-Anita tiene unos vecinos muy raros.
-No les agrado -contesté- Tal vez me vean como una competidora.
-Es por Luz y Sol. Hay algo entre ellas, que no gusta a sus familias.
Tanto que preferirían que yo me case con una de ellas.
-¿No son menores de edad?
-Insinuaron que firmarían la autorización. Incluso que si yo quiero
seguir soltero, puedo limitarme a…amar sin compromiso.
-Y te negaste.
-Tengo mis principios –me contestó Cesio- Podré ser libertino pero no
interfiero en el amor. Y eso es lo que tienen las amigas de Anita”.
-Años después, asistimos al casamiento
–concluyó Paula- Me hubiera gustado que Cesio estuviera presente.
-Yo puedo apreciarlo. Y la ley también. Pero no esos vecinos.
-Por eso me infiltré en el barrio, como Luana Powell –contestó Paula-
Y por eso necesitaremos su ayuda legal.
-Y supongo que también en eso me enfrentaré al Doctor Bruno
Brulote.
-Sin duda. Brulote se opuso a la ley que les permitió casarse a Luz y Sol.
La abogada se sirvió un vaso de agua.
-Cada cosa que sé me pone más incómoda –dijo Clara Celentano- Pero puedo
cumplir con este compromiso.
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Anita Zinc Índice
Epílogo
— ¿Aceptará el caso?,-preguntó Paula.
Clara lo pensó por un instante, pensó en Anita, en el río que algunos
consideraban un guardián, pensó en Luz y Sol defendiendo su amor de prejuicios
arraigados e insanos, pensó en los vecinos aferrados a sus mismos miedos.
— ¡Sí!, no por creer en secretos místicos, sino porque conozco la obcecación
humana
— ¿La de quienes odian?
— ¡Sí!; y también la de quienes aman. Los primeros levantan muros para
encerrar a los demás; y los segundos los derriban para encontrarse.
Se dejó sentir una ligera brisa que agitó las hojas de lis árboles, por
un instante, Clara sintió un ligero escalofrío; y creyó escuchar el murmullo de
un rio lejano.
En ese momento no supo si era el viento... o quizás una promesa.
Por Mujer de Negro
