Campirela nos presenta este desafío:
"La
propuesta es, inspirándose en alguna de las frases reflexivas que se muestran,
y además sería una buena idea dejar una imagen del autor de dicha frase, y
elegir una o todas; libre elección... Y crear un cuento, una leyenda, una nueva
reflexión, un poema o un relato. Cualquiera de las formas será bienvenida y
recibida. Sin exceder las 350 palabras."
El caso del
ucumar
Soy Héctor Lestrade, genealogista e
intérprete de lenguaje de señas de Gabrielle Ganimard, pariente lejana, una detective paranormal.
Ella me invitó a la filmación de una
película, que ella financiaba, en un
lugar remoto, en la provincia de Salta.
Sorpresivamente, el director dijo que
tenía problemas.
-Mi película se basa en leyendas
locales. ¨Para eso contraté a Caro Tarcic
Maia Babich,, dos modelos de una
publicidad Y Regina Clámor, la reina del grito.
Gabrielle preguntó a través de mí;
-¿De qué se trata esta película?
-De un culto que rapta a bellas
mujeres para rituales oscuros. Parece algo fantasioso pero ellas no están
llegando, temo que las leyendas sean reales.
Gabrielle hizo que la acompañara en una búsqueda, en una
noche lugubre. Escuchamos gritos desesperados.
Entonces se chocó conmigo una mujer
rubia, con la ropa desgarrada. Era Regina Clámor, tan propensa al peligro, que esta
vez era quien se había escapado.
Con que ella contó, Gabrielle hizo un dibujo
de un ser robusto, antropomórfico. Y feroz.
-Es un ucumar –dijo uno de los extras,
contratados en el lugar.
Gabrielle dibujo a un ser ligeramente
distinto, escribió voormis. Las modelos estaban en un serio peligro.
Los voormis son descriptos en libros
oscuros como adoradores del dios Tsathoggua, que involucionaron a seres bestiales, con
deseos bestiales e intensos. Evidentemente
los ucumar era una subespecie menos civilizada, a los que se aplicaba esta
frase:
Amor y deseo dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni
todo lo que se desea, se ama.
Gabrielle organizo un grupo de búsqueda,
con perros rastreadores y antorchas encendidas. Llegamos hasta un lugar remoto,
del que surgió un ser intimidante que arrastraba a las dos modelos. El ucumar levantó a una de las dos,
sujetándola de una pierna.
Ella le gritó a la otra.
-¡Es tu culpa, Caro! Nos hiciste
llegar tarde y nos perdimos.
Gabrielle y yo sacamos unas dagas
plateadas con inscripciones mágica, de tiempos perdidos. El ucumar arrojó con
rudeza a la mujer. Hizo un gesto amenazante…y huyó.
Podríamos haberlo perseguido, pero se
trataba de un rescate, no de una cacería.
Las modelos tuvieron que cumplir con su contrato pero lograron que la
filmación se hiciera en un lugar menos peligroso.
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Epílogo
Mientras el equipo desmontaba el
improvisado campamento, Gabrielle permaneció inmóvil, observando las huellas
que el ucumar había dejado sobre la tierra húmeda. Se agachó, pasó la mano
sobre una de ellas y escribió en su libreta una sola palabra:
"Volverá."
La miré, inquieto.
—¿No terminó todo?
Ella negó lentamente con la cabeza.
Entonces levantó un pequeño colgante
de piedra negra que había quedado semienterrado junto a las huellas. Lo
guardó sin decir nada con su lenguaje de señas.
Comprendí que aquella noche no
habíamos interrumpido un ritual. Apenas habíamos llegado a tiempo para impedir
el primero.
Por Mujer de Negro