Este es el tema para
desarrollar, propuesto por Dorotea.
“Hola, amigos y amigas:
Una encuesta reciente
entre las 17 personas que forman mi círculo no virtual sino físico sobre un
tema de absoluta actualidad ha dado como resultado que el comercio que más
veces han visitado durante el confinamiento no ha sido Mercadona ni Lidl sino
la farmacia de su barrio...
¡Olé! Pues de farmacias
va el asunto y que sirva de homenaje a los que nos despachan remedios y
consejos a partes iguales y que durante estos meses pasados siempre han tenido
sus puertas abiertas a nuestras preocupaciones.
Os pido un relato de
botica, verdadero o inventado, gracioso o serio... ¡Animados que el tema
promete!
Apoyada en el mostrador
os esperaré de jueves a sábado, contaré las palabras... o las pesaré. No lo
tengo decidido todavía.
Un abrazo
Dorotea”
Sephora,
boticaria de Averoigne
Hola,
¿necesitan una historia para contar? Deberían haber venido con más tiempo, para
revise mi biblioteca. Tal vez podría contarle algunas de esas historias. Pero no
hay razón para que se vayan con las manos raíces.
Soy Sephora,
una bruja de Averoigne. Aprovecho para quejarme de las calumnias, por ciertos
estereotipos. ¿Es la palabra correcta? Aprendí este idioma por alguien que
aprecio y respeto. Me ayudó con cierta acusación. Una acusación menos grave de
la que hemos sufrido en el pasado, incluso en Averoigne.
Hay quienes
juzgan desde su ignorancia. Y por desgracia, tienen poder para imponer esa
ignorancia. Y así suceden grandes tragedias.
Nuestro
delito ha sido entender de farmacopea y de infusiones, que han se han
recolectado en libros. Ser bruja es tener conocimientos esenciales de botica. De
eso se trataban las verdaderas academias de brujas (¿academia es la palabra
correcta?). De botica, no de volar sobre escobas.
Como pueden
ver, tengo títulos habilitantes. He tenido una botica, con recetas magistrales,
jarabes. Incluso ciertos caramelos para la garganta, con mejor gusto que los de
las farmacias modernas, más allá del bosque.
Es una
receta de la familia. Que generaciones atrás fue recibida con gran prejuicio. Parece
algo del pasado, pero algunos prejuicios son persistentes. Conocen esa historia
como de Hansel y Gretel, de la casa con golosinas, para que una bruja los
engorde, para comerlos.
Pensé que
estaba segura en el bosque, pero estuve en peligro, por unos imitadores de esos
salvajes. Y además fui acusada. Pero hubo alguien que me ayudó. Otro día les
contaré esa historia.
Me retiré
hace tiempo de la botica, parezco más joven de lo que soy, gracias por eso. Me
retiré pero a veces preparo fórmulas, si alguien lo necesita. Y tengo productos
más efectivos, para la caída del pelo. También ciertas fórmulas, para la vida
en pareja. Incluso esas historias mencionaban esos preparados.
Sí, de eso
se trata ser una bruja. ¿Ya tienen una historia para contar? No hace falta que
agradezcan. Si quieren pueden quedarse para disfrutar de la comida típica.
Tengo un vino que puede gustarles.

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