LUFERURA nos presenta el siguiente
tema:
“¿Creéis en los extraterrestres?
No importa mucho. Lo hagáis o no, tendréis que hacer un
ejercicio de imaginación. En esta ocasión os sugeriría que recordéis los viajes
de Gulliver, pero a la inversa.
El protagonista de vuestro relato debe ser un alienígena que
llega a nuestra Tierra y consigue, o intenta, contactar con nosotros. ¿Qué
impresión le causaríamos? ¿Qué pensará de nosotros? Pues eso es lo que hay que
desarrollar en un texto de unas 350 palabras.
Hay mucha literatura, los mencionados viajes de Gulliver, el
libro – que se hizo película – “Contact” de Carl Sagan o la propia Odisea,
todos vienen a describir la reacción de un ser humano ante otras formas de vida
o civilizaciones. Sabemos la impresión que causaron los conquistadores españoles
sobre los indígenas americanos, esos hombres vestidos de acero sobre un animal
desconocido. Se trata ahora de adoptar el punto de vista del explorador que
describe lo que ha encontrado en este mundo. Podéis ubicar vuestra historia en
cualquier lugar del mundo en el pasado, presente o futuro. En cuanto al género
de vuestro relato, también el que queráis, cómico, dramático, filosófico… cómo
queráis enfocarlo.
Las diferentes colaboraciones se irán enlazando en esta entrada
que se irá actualizando hasta el domingo día nueve, cuando se cierre la
convocatoria y cedamos el testigo”.
Este relato está fuera de toda
continuidad del Mara Verso, aunque están presentes dos versiones alternativas
de Mara Laira y Paula Lowell.
El viaje de Radian
Radian tenía
que elegir entre la Disgregación, que su mente se fusionara con Micromegas, y conservar
su mente individual, como habían hecho algunos.
Micromegas,
la mente colectiva, de explorar un planeta de mentes individuales.
Radian viajó
en la nave interestelar hasta los límites de ese sistema planetario. En donde
descubrió una sonda agotada de energía, en la que había una lámina con la
representación de la especie dominante, sin ropa.
El disco de
oro tenía información de los idiomas del planeta, más de los conocidos por la
mente colectiva.
-Pero aún no
puedo presentarme ante ellos. Necesito que alguien se adelante.
Vio la forma
femenina, más alta que las mujeres de su mudo, y activó el protocolo Demiurgo.
Radian modeló
una androide, a la que llamó R. Maia Lara, con forma idealizada, ojos
inquisitivos.
-Tu misión
será darme datos cotidianos, para poder integrarme. No necesitaremos
información clave.
Radian puso
marcha al planeta. Y camuflado, envió a la androide en una cápsula secundaria.
Y se dedicó a esperar.
Maia eran
satisfactorios logró integrarse, en una sociedad un tanto desconfiada. Antes de
lo esperó, le dijo a Radian que podría arribar.
Debía usar
ropa terrestre, llegar a una parte de la ciudad. Entrar en ese lugar donde danzaba
una mujer, que le llamó la atención. Radian pensó en la obsesión terrestre con el
cuerpo femenino, la condena a la belleza. Y la seducción, palabra sin
traducción.
Radian se
dispuso a seguir a la bailarina. Que fue rodeada por gente amenazante. Él dispuso
sus armas aturdidoras.
-Alto,
Radian. Fue un simulacro para probarte –dijo la mujer de exótico pelo rojo- Me
llamo Paula Lowell y soy astrónoma.
R. Maia Lara
salió a su encuentro.
-Disculpe
esta intriga, jefe –dijo - Pero hemos hecho contacto.
Radian descubrir
que las mujeres terrestres no suelen tener el pelo azul, por naturaleza.
-Pero
tenemos mucho de que hablar, señor Radian - dijo la astrónoma- De mentes
colectivas y Inteligencias Artificiales, que son como sus mentes colectivas.
-Pero debo
regresar, enfrentar a Micromegas –dijo Radian.
-No
necesariamente, jefe –respondió Maia -Puede enviar un informe preliminar por el
hiperespacio. Sin duda les interesará saber más de este mundo.
Y así fue el
primer contacto.
Más primeros contactos en
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