Patricia F y Rosana nos proponen este
tema:
“Hola queridísim@s bloguer@s
Nuevamente vamos a ser anfitrionas en estos
retos jueveros; pasamos a explicarles esta propuesta para el jueves 13 de
agosto.
Presta muchísima atención, porque esta vez
los protagonistas son los titulares de los periódicos.
A continuación te vamos a ofrecer una
serie de titulares y vos vas a tener que armar la historia que se te ocurra
pensando
¿Qué pudo haber sucedido?
¿Qué móvil llevó al protagonista a que le
suceda o a accionar de ese modo?
¿Qué aspectos de su personalidad lo llevaron
a eso?
E infinidad de preguntas que tal vez nos
surjan cuando nos enteramos de una noticia, porque a veces juzgamos el hecho,
pero no nos ponemos en la piel de sus protagonistas, o sea, dejamos la empatía
de lado para pasar a ser jueces perfectos de la vida.
Entonces, elegirás uno o propondrás el tuyo,
y escribirás una historia de hasta 350 palabras, apta para ser leída por todos
los públicos y todos incluye a los niños lectores también.
Esperamos que te diviertas y disfrutes de
este nuevo desafío”.
Abrazando a un fantasma
Huelga en juguetería tras la
aparición de un fantasma en el turno de noche
La
tradicional juguetería Sueños de Duende estaba enfrentando una serie crisis.
Provocada por una protesta de empleados, incluyendo a aterradas cajeras, por la
aparición de un fantasma en el turno de noche.
De nada
sirvió recordarles que era fuera del horario del trabajo, ya que el personal
respondía que tenía que afrontar las secuelas de apariciones, como que las
muñecas quedaban con expresiones aterradoras.
La
contratación de empresas de seguridad fue un problema extra, porque esos
empleados contratados, aun policías retirados, también se asustaban.
Dana Serling,
pelirroja, de baja estatura, relee la noticia. Y escribe en la computadora.
Nicole Nervo
había renunciado, para evitar una sanción por uso indebido de uniforme, en
Internet. Convirtiéndose en vigilante, asignada a esa juguetería.
Por eso afrontó el presenciar, hechos inexplicables, como luces que se
prendían y apagaban. Y el escuchar su nombre.
Con un
pretexto logró pasar al turno de apertura. Entonces estalló el desastre, bajas
de temperatura, ataques a vigilantes hombres. Quienes escucharon una furiosa
voz infantil:
-¡Quiero que
vuelva ella!
Nicole Nervo
aceptó volver al turno nocturno, para que nadie más fue herido. Y estaba
decidida a confrontar al fantasma. Se sorprendió al encontrarlo, era un
adolescente, pálido, casi etéreo. Parecía vulnerable.
-¡Basta de
portarse mal! No se asusta a la gente.
Para su
sorpresa el fantasma bajó la cabeza y dijo:
-Perdón,
mamá.
A partir de
entonces, Nicole vigiló las cámaras y se ocupó de acompañar al pequeño. Jugar con
él, inventarle cuentos. Y por su influencia, los ataques fantasmales.
Esa armonía
se quebró cuando unos ladrones irrumpieron. Sorprendieron a Nicole, que lamentó
ya no tener un arma. La sobrepasaron y ataron a una silla.
Nicole
sintió un frío en su espalda. Sabía lo que significaba.
-¡Basta! Lo
están asustando.
Fueron atacados
por ráfagas de aire frío, al huir resbalaron sobre unas bolitas. Y la voz
reclamó.
-¡No toquen
a mamá!
Dana Serling
concluye informe:
Nicole
Nervo logró un aumento. Sigue
trabajando en El Sueño del Duende.
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Epílogo
Pasaron los
meses y los empleados dejaron de temerle al turno nocturno.
Bueno...
casi todos.
Nicole ya se
había acostumbrado a las pequeñas travesuras del fantasma, juguetes que
cambiaban de lugar, luces que se apagaban y dibujos que aparecían sobre su
escritorio.
Siempre
dibujaba lo mismo: una mujer tomada de la mano de un niño.
Una noche,
Nicole señaló uno de ellos.
— ¿Ella es tu mamá?
El muchacho
apareció detrás de ella. Su figura era casi transparente.
— Sí, me compró mi tren aquí.
Señaló una
vieja locomotora de juguete en una vitrina.
Nicole
comprendió entonces que no era la juguetería lo que lo retenía. Era el
recuerdo.
— ¿Cuánto
tiempo llevas aquí?
El fantasma
bajó la mirada.
— No sé.
Nicole se
sentó junto a la vitrina.
— Entonces dejemos de contar el tiempo.
El muchacho
la miró con tristeza.
— ¿Te vas a
ir?
— Algún día.
— No quiero
otra mamá.
Nicole
sonrió suavemente.
— No tienes
que hacerlo.
— Pero tú
volviste.
Nicole
sintió un nudo en la garganta. Comprendió por qué la llamaba mamá. No porque
creyera que lo fuera, sino porque ella había sido la única que decidió
quedarse.
Le tendió la
mano.
— Vamos, todavía tengo que terminar mi turno.
El muchacho
tomó su mano.
Sus dedos
estaban helados. Pero Nicole ya no sentía miedo.
A la mañana siguiente, Dana Serling escribió en su informe:
Nicole Nervo
continúa trabajando en Sueños de Duende.
Y agregó una
última línea:
El fantasma
ya no asusta a nadie. Parece que finalmente encontró un hogar.
Por
Mujer de Negro