Patricia F y Rosana nos proponen este tema para desarrollar
Siiii,
este jueves volvemos a ser anfitrionas, antes de contarles acerca de la
propuesta queremos recordarles que se necesita gente que quiera anfitrionar
para próximas propuestas jueveras, quien desee hacerlo le envía un mail a
Mónica, Neogeminis, para que los agende.
Ahora
sí vamos a la propuesta: "Detectives de valijas"
Vamos a
imaginar que nuestro protagonista, después de un viaje largo, llega al hotel,
abre la valija y encuentra entre la ropa:
1-
Un rollo de papel higiénico
2- Un pelapapas
3- Una
capa
Algo
muy loco ¿no?
¿Qué
piensa el personaje al encontrarse con estos objetos?, obviamente se da cuenta
que esa no es su valija, qué piensa sobre la identidad del dueño, qué sospechas
se cruzan en su cabeza, qué decide hacer, dejen volar su imaginación y a
escribir.
Su
texto puede ser de terror, de humor, alegre, de misterio o triste, o mezcla de
todo lo que se les ocurra teniendo en cuenta de no superar las 350 palabras y
que pueda ser leído por gente de cualquier edad.
Desde ya
los esperamos a todos.
Rosana y Patricia
En esta historia participa la Brigada de Respaldo Paranormal, que surgió como respaldo de otros personajes. Para no extenderme de más no incluí a una integrante.
La cocina letal
Un viajero en un hotel, abrió una valija, descubriendo
que un rollo de papel higiénico, un pelapapas, una capa. Y una cara tallada en una
papa.
Alarmado, el viajero
lo denunció en la recepción.
Y eso derivó en la
intervención de la Brigada de Respaldo Paranormal.
- ¿Qué piensan
ustedes? –dijo Walter Craven, líder de Brigada.
-El retrato es muy
detallado –opinó Ares Argento el artista forense- Expresa odio.
-Jefe, claramente es
una amenaza –intervino Lara Fiorentino- Y si no llegamos rápido, tendré que trabajar
horas extras.
-Este es el plan–contestó
Craven- Rastreamos el lugar del cambio de maletas. Y encontramos al asesino.
La valija del turista fue encontrada en una
habitación de otro hotel. Pero ocupante se había ido, registrándose con
documentos falsos.
Craven le pegó la
patada a la puerta. Entonces recibió un llamado en su equipo portátil.
-Jefe, el caso se
complica –dijo Lara Fiorentino- Encontraron dos víctimas.
Walter Craven reunió
a todo el personal.
-Denme datos.
-Jefe, puedo
decirles que comieron una ensalada, en el mismo lugar –contestó la doctora- Y
tienen heridas de cuchillos de cocina.
-Son críticos de
comida –agregó Argento –Salían en revistas.
-¿Algo más, además
de la ironía?
-Rastreé los datos
de sus tarjetas de débitos –dijo Romero, experto en tecnología- Sé con quién compartieron
la cena.
El tercero era un
productor artístico. Fue encontrado en su casa, a punto de morir. La doctora
diagnosticó un shock anafiláctico. Y le aplicó una inyección de adrenalina.
El productor habló
de esa cena, como los críticos que lo acompañaron le dieron muy bajo al cheff,
que juró vengarse de los asistentes. Y que había una cuarta integrante.
-Gloria Faudal,
bailarina y actriz –indicó Craven- Debemos encontrarla.
-Está en una función
de teatro –dijo la forense- Antes come una ensalada, en un lugar exclusivo.
Alta, imponente, Gloria
Faudal caminaba por una calle solitaria cuando Craven se arrojó sobre ella.
-¡Que atrevido! –protestó
la famosa.
En eso, una papa
lanzada a alta velocidad destrozó los vidrios de un comercial cercano.
-Habría sido mortal–dijo
Craven- O te habría golpeado las piernas.
La famosa se
espantó. Craven la abrazó afuera, para tranquilizarla. Mientras que su personal
detenía a alguien con un antifaz, una capa y un cañón de papas.
-¡Maldito detective!
–protestó el aspirante a villano vengativo- Yo soy detenido y él se lleva la “gloria”
Más Detectives de valijas en
Artesanos de la Palabra.
Epílogo
Cuando detuvieron al
hombre del antifaz, la capa y el cañón de papas, Walter Craven esperaba encontrar
a un asesino.
Encontró a un hombre
llorando.
— ¿Por qué lo
hiciste? -preguntó Craven-.
El detenido bajó la
mirada.
— Porque nadie
escuchó.
Lara Fiorentino
arqueó una ceja.
— ¿Y por eso decidió
atacar críticos gastronómicos con papas?
— Esos hombres
destruyeron mi restaurante, lo único que hice fue asustarlos. Quería que
sintieran, aunque fuera por un momento, el miedo que yo sentí cuando decidieron
que mi trabajo no valía nada.
Ares Argento observó
la papa tallada que habían encontrado en la valija.
— La cara no
representa odio -dijo finalmente-. Representa miedo.
Todos guardaron silencio.
El chef había
preparado aquella cena para vengarse, había amenazado a los críticos, pero no
los había matado. La intoxicación había sido provocada por un ingrediente
contaminado que nadie había advertido.
El productor había
sobrevivido gracias a la adrenalina.
Y Gloria Faudal
había escapado de la última papa.
— Entonces -dijo
Lara-, tenemos un asesino que no mató a nadie y un arma que parece salida de
una feria.
— Exactamente
-respondió Craven-.
El chef sonrió con
tristeza.
— La papa era para asustarlos. Nunca quise matar a nadie.
Craven tomó la
pequeña figura tallada.
— ¿Y esto?
— Una advertencia.
— ¿Para quién?
El chef no
respondió.
Aquella noche,
mientras se lo llevaban, la papa quedó sobre la mesa de evidencias.
Ares se acercó.
— Jefe…
— ¿Qué?
— Creo que acaba de cambiar de expresión.
Craven miró.
Durante unos
segundos, la pequeña cara parecía sonreír.
— Debe ser la luz -dijo-.
Pero Lara, detrás de
ellos, negó lentamente con la cabeza.
—No, Walter.
— ¿Qué pasa?
— Yo también la vi.
Afuera,el viento
movió las hojas de los árboles.
Y por un instante,
llegó hasta la ventana un olor imposible: salsa de tomate, pan recién horneado
y romero.
El aroma de una cocina
que llevaba años cerrada.
Craven apagó la luz.
— Caso cerrado.
Ares sonrió.
— ¿Seguro?
Walter miró una
última vez aquella pequeña cara tallada en una papa.
— No.
Y se guardó el
silencio.
Porque hay muertos
que piden justicia. Y otros que solamente quieren que alguien recuerde su
nombre.
Por Mujer de Negro