Desde su blog, Campirela nos invita a escribir sobre la ausencia.
Consiste en escribir sobre:
-Un gesto que quedó grabado.
-Una frase que aun recordamos.
-Un olor que nos embriaga de esa persona.
-Una enseñanza que nos dejó marcada.
-Un instante único.
Hay un
par de personajes del Mara Verso, que saben sobre el tema. Así que los dejaré
que hablen. Hay personajes invitados.
Por las dudas, puse enlaces para Fichas de personajes.
Fue una cuestión de rutina para Duality y para mí. Un grupito de esbirros
de la Facción Fobétor.
Pronto terminamos con ellos. Y se convirtieron en humo.
-Bien hecho, hermanita.
A ella le brillaron los ojos. Literalmente.
-- No me gusta que me llamés hermanita –me dijo ella, con expresión
seria- Entrené para ser misteriosa, con un estilo felino. No para ser una
hermanita.
-Pero hay un motivo.
-Si me convencés, te dejo llamarme así….
-Luego de que pasó…lo que ya sabés, pasé por años de entrenamiento. Ninguna
palabra amable. Incluso las mujeres que conocí eran más cercanas a las peleas
físicas que a la seducción.
-Y yo crecí con padres adoptivos que nunca me quisieron –contestó Duality-
Me tenían miedo.
-Pero tuvimos una etapa de felicidad. Gracias a nuestra madre. Y a alguien
más, cuyo nombre evitamos pronunciar, para mantener nuestro secreto.
La conversación continuó en lugar más discreto.
-Tengo muchos recuerdos de Ganimard, mi mentor –dijo mi hermana- Puedo
contactarme con nuestra madre pero casi no recuerdo a…
-…Orlando Furius. Quien siguió a su esposa en su fuga, de la Sociedad
Onírica. Sabía que habría una persecución. Pudo dejarnos solo con nuestra
madre. Pero no quiso.
Y lo que quiero que recordés, no hizo diferencia con nosotros.
-¡Me trató como a su hija! –exclamó Duality- A pesar de mis garras, mis
dientes felinos.
-Y cuando fue esa persecución…se interpuso entre un asesino y nuestra
madre, aunque sabía que moriría. Porque la amaba.
-Y Atal Ulthar tuvo tiempo para llevar a nuestra madre al Plano Onírico. En dónde escapó a la muerte.
Coincidimos en que era un héroe que merecía un homenaje. Mi hermana habló
con su más que amiga Atalanta. Con alguna foto, que conseguimos hizo unos
bocetos. Luego trabajó con mármol.
Nuestro grupo llegó al territorio de Fresia, La Amante del Bosque. Quien se
quedó impresionada cuando le contamos la historia. Y reservó un lugar especial,
en su bosque, para ese busto.
Como locutora, nuestra amiga Mara Laira, dijo unas palabras que habíamos
escrito.
Desde entonces, un héroe que supo ser padre y amado esposo tiene un lugar
especial, protegido por una clase de ninfa.
Más
ausencias en Campirela
Cuando todos se marcharon y el bosque volvió a respirar en silencio,
Duality se mantuvo frente al busto de mármol.
En ese momento la luna se deslizó entre las ramas, dando a Orlando Furios
una presencia casi viva, como si la piedra respirara.
Duality permaneció inmóvil, observándolo con curiosidad.
— Nunca entendí por qué alguien elige morir por otros
De entre los árboles apareció, Fresia, descalza, cubierta de sombras.
— Porque amar es una forma de permanecer.
Duality bajó la mirada; y por primera vez dejó de ser -brevemente- una
criatura entrenada para inspirar temor.
En ese momento solo era una hija.
Por Mujer de Negro
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