Tracy nos propone
este reto:
“Está semana me toca a mí dirigir el
Jueveando. Sabéis lo que me gusta la música así que he pensado en las canciones
que se le han dedicado al mes de abril y que escribamos sobre este mes,
tomando como referencia cualquiera de la temática de éstas canciones que os
dejo u otras dedicadas a él, en las que yo no haya caído al hacer esta lista…
¿Qué
os parece?
Escoger vuestra canción preferida y
¡a escribir! Este Jueves de Abril es vuestro”
Elijo Bello abril, de Fito Paéz, con
Luis Alberto Spinetta
Para
que no tengamos soledad
En una noche de abril Atalanta y yo escuchamos
el programa de radio de Mara Laira, prestando atención a los mensajes de los
oyentes.
Ella regresa a la mañana. La saludamos y la invitamos a compartir un café.
-Atalanta y yo pensamos que hay algo
que te molesta –digo iniciaron la conversación.
Mara toma un poco más de café.
-Me cuesta definirlo. Puedo sentir el
café pero no me produce ninguna impresión. Y me intriga como ustedes me ven, me
escuchan.
Atalanta contesta en el idioma de su
mundo, similar al latín.
-Concuerdo. Sos tan hermosa que nunca
vas a dejar de brillar.
-Pero no recuerdo haber crecido –contesta
ella- Como si fuera un simulacro.
-No lo sos para tus oyentes, les
importás mucho –contesto- Es algo que noté en los mensajes que te enviaron.
-Te necesitan para sentirse menos
solos, tu voz los acompaña agrega Atalanta.
-.En esa radio, te dejaron estar sin
documentos. Se ve que te valoran.
Mara termina su café. Camina alrededor.
-Ustedes son buenos conmigo. Hay algo
que me inquieta, cuando estuve sola en ese…vacío, no hay otra forma de
llamarlo, ustedes me llamaron. ¿Cómo me recordaron?
-Noté el toque de una mujer ordenada –contestó
Atalanta.
-También notamos una ausencia. Y yo
descubrí que alguien había pagado mis impuestos mientras no estaba.
-Y cuando Dante me habló del
calendario noté que estaba marcada la fecha 19 de abril, como algo importante.
Mara se queda pensando un momento.
-Creo que quieren decirme algo.
-Que tal vez tengas que girar sin
parar, buscando tu origen –comienzo a explicar.
-Pero estás para que algunos no tengan
soledad –agrega Atalanta y se retira un momento, regresando con una lámina.
Atalanta nos muestra una imagen del
rostro de una mujer, rodeada de violetas. Aunque sus rasgos faciales están
esfumados está claro que se trata de Mara Laira.
-¿Entendés, Mara? –dice Atalanta.
¡Presentí tu existencia!
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