Este es la convocatoria que nos propone Neogéminis:
“A partir de
la obra de Walt Whitman, les propongo explayarnos sobre la Naturaleza y la
relación del individuo con ella. El reto en sí consiste en elegir una de las
frases de Hojas de
Hierba que he seleccionado y a partir de lo que les sugiera, hilar un
relato breve intentando no superar las 350 palabras. Como siempre, la
invitación está abierta a tod@ quien quiera sumarse. A partir del miércoles
pueden ir dejándome aquí sus enlaces con los que iré armando el jueves el
listado de participantes. Recuerden mantener la reciprocidad de lectura y
comentarios. Para más detalles sobre las normativas, dar clic aquí.
P.D
Se necesitan
voluntarios para anfitrionar futuras
fechas jueveras”.
FRASES PARA
INSPIRARNOS
* A ti,
que no has nacido aún, te dirijo estos cantos. Cuando leas esto, yo que ahora
soy visible, me habré vuelto invisible, entonces tú serás compacto, visible, y
realizarás mis poemas, volviéndote hacia mí, imaginando cuán dichoso sería yo
si pudiese estar contigo y ser tu camarada: haz como si yo estuviera contigo
(no lo dudes mucho, porque yo estoy ahora contigo).
* Yo
he dicho que el alma no es más que el cuerpo, Y he dicho que el cuerpo no es
más que el alma; Y que nada, ni siquiera Dios, es más grande para cualquiera
que una partícula de sí mismo, Y que cualquiera que marche un kilómetro sin
simpatía, avanza hacia sus funerales cubierto con su mortaja
* Mi
respiración y mi inspiración, el latido de mi corazón, el paso de mi sangre y
del aire a través de mis pulmones; El aroma de las verdes hojas y el de las
hojas secas, y el de la ribera, y el oscuro color de las rocas marinas y el del
heno en el henil; El sonido de las palabras musitadas por mi voz, palabras
arrojadas a los remolinos del viento...
* Si
quieres saber donde está tu corazón, mira a donde tu mente se va cuando se
pasea.
* Si
llego a mi destino ahora mismo, lo aceptaré con alegría, y si no llego hasta
que transcurran diez millones de años, esperaré alegremente también.
* Me
celebro a mí mismo y me canto a mí mismo, y lo que yo asumo, tú también lo
asumirás, porque cada átomo que me pertenece te pertenece a ti”.
La abogada Clara Celentano hablaba con Luz y Sol, en una cafetería al
borde de un bosque.
-¿Por qué eligieron este lugar tan apartado?
-Es un lugar discreto -contestó Sol y besó apasionadamente a Luz.
-Para que responder a tus dudas –agregó Luz, luego del beso.
-Y ahora estoy con ustedes, en una situación digna del espionaje, de una
vieja película. Como si ella tuvieran un secreto.
-Los tiene- contestó Luz- Como esa
fórmula de la belleza.
-Y además, ella misma es un secreto –agregó Sol y mostró unas copias, con
palabras, oraciones censuradas.
-Es del diario de Cesio, su primo lejano, su tutor –dijo Luz,
señalando un fragmento.
* A ti,
que no has nacido aún, te dirijo estos cantos. Cuando leas esto, yo que ahora
soy visible, me habré vuelto invisible, entonces tú serás compacta, visible, y
realizarás mis poemas, volviéndote hacia mí, imaginando cuán dichoso sería yo
si pudiese estar contigo y ser tu camarada: haz como si yo estuviera contigo
(no lo dudes mucho, porque yo estoy ahora contigo)”.
La abogada se sintió más confusa.
-Necesito que cierre los ojos, abogada –dijo Sol- Visualice una idea, que
represente algo elevado, luminoso.
Clara Celentano pensó que era algo absurdo pero lo hizo.
-Veo la silueta de una mujer, delgada. Su luz me encandila –fue describiendo
la abogada.
-Y ahora, diga que hay a su alrededor –indicó Luz.
-Parece un lugar casi perfecto. Se acercan seres brillantes, con
esplendor que se va degradando. La rodean y…
La abogada abrió los ojos con un estremecimiento.
-¡La traicionaron! La arrojaron a...
-A mundo imperfecto, en que sería vulnerable –agregó Sol.
-Condenada a morir y renacer –siguió diciendo Luz.
-Cesio descubrió un manuscrito de una poetisa que supo que era una
encarnación de la Pitis Sofia, la
desterrada. Quiso dejar un registro de ese descubrimiento
-¿La Doctora Zinc lo sabe? –preguntó la abogada.
-Cesio habló con los padres de Anita –contestó Luz- Quienes discutieron
muy seriamente. Y decidieron que había que ocultarle el secreto hasta que la
revelación fuera inevitable.
-Cesio juró cumplir con eso. Y nosotras se lo prometimos a él. A nuestra
manera lo amábamos –dijo Sol- Y ahora le toca a usted el respetar este secreto.
El corazón de Clara se aceleró.
-¿Saben que es lo peor de esto? Creo cada palabra de lo que me contaron. Y
supongo que no puedo escapar de esta situación.
-No. Ya es muy tarde, abogada –contestaron Luz y Sol.
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