Etiquetas

jueves, 20 de agosto de 2026

Este jueves, un relato: "Detectives de valijas"

 

Patricia F y Rosana nos proponen este tema para desarrollar

 

Siiii, este jueves volvemos a ser anfitrionas, antes de contarles acerca de la propuesta queremos recordarles que se necesita gente que quiera anfitrionar para próximas propuestas jueveras, quien desee hacerlo le envía un mail a Mónica, Neogeminis, para que los agende.

Ahora sí vamos a la propuesta: "Detectives de valijas"

Vamos a imaginar que nuestro protagonista, después de un viaje largo, llega al hotel, abre la valija y encuentra entre la ropa:

 1- Un rollo de papel higiénico

2- Un pelapapas

3- Una capa

 

Algo muy loco ¿no?

¿Qué piensa el personaje al encontrarse con estos objetos?, obviamente se da cuenta que esa no es su valija, qué piensa sobre la identidad del dueño, qué sospechas se cruzan en su cabeza, qué decide hacer, dejen volar su imaginación y a escribir.

Su texto puede ser de terror, de humor, alegre, de misterio o triste, o mezcla de todo lo que se les ocurra teniendo en cuenta de no superar las 350 palabras y que pueda ser leído por gente de cualquier edad.

 

Desde ya los esperamos a todos.

             Rosana y Patricia

 

 



En esta historia participa la Brigada de Respaldo Paranormal, que surgió como respaldo de otros personajes. Para no extenderme de más no incluí a una integrante.

La cocina letal

 

Un viajero en un hotel, abrió una valija, descubriendo que un rollo de papel higiénico, un pelapapas, una capa. Y una cara tallada en una papa.

Alarmado, el viajero lo denunció en la recepción.

Y eso derivó en la intervención de la Brigada de Respaldo Paranormal.

 

- ¿Qué piensan ustedes? –dijo Walter Craven, líder de Brigada.

-El retrato es muy detallado –opinó Ares Argento el artista forense- Expresa odio.

-Jefe, claramente es una amenaza –intervino Lara Fiorentino-  Y si no llegamos rápido, tendré que trabajar horas extras.

-Este es el plan–contestó Craven- Rastreamos el lugar del cambio de maletas. Y encontramos al asesino.

 

 La valija del turista fue encontrada en una habitación de otro hotel. Pero ocupante se había ido, registrándose con documentos falsos.

Craven le pegó la patada a la puerta. Entonces recibió un llamado en su equipo portátil.

-Jefe, el caso se complica –dijo Lara Fiorentino- Encontraron dos víctimas.

 

Walter Craven reunió a todo el personal.

-Denme datos.

-Jefe, puedo decirles que comieron una ensalada, en el mismo lugar –contestó la doctora- Y tienen heridas de cuchillos de cocina.

-Son críticos de comida –agregó Argento –Salían en revistas.

-¿Algo más, además de la ironía?

-Rastreé los datos de sus tarjetas de débitos –dijo Romero, experto en tecnología- Sé con quién compartieron la cena.

 

El tercero era un productor artístico. Fue encontrado en su casa, a punto de morir. La doctora diagnosticó un shock anafiláctico. Y le aplicó una inyección de adrenalina.

El productor habló de esa cena, como los críticos que lo acompañaron le dieron muy bajo al cheff, que juró vengarse de los asistentes. Y que había una cuarta integrante.

 

-Gloria Faudal, bailarina y actriz –indicó Craven- Debemos encontrarla.

-Está en una función de teatro –dijo la forense- Antes come una ensalada, en un lugar exclusivo.

 

 

Alta, imponente, Gloria Faudal caminaba por una calle solitaria cuando Craven se arrojó sobre ella.

-¡Que atrevido! –protestó la famosa.

En eso, una papa lanzada a alta velocidad destrozó los vidrios de un comercial cercano.

-Habría sido mortal–dijo Craven- O te habría golpeado las piernas.

La famosa se espantó. Craven la abrazó afuera, para tranquilizarla. Mientras que su personal detenía a alguien con un antifaz, una capa y un cañón de papas.

-¡Maldito detective! –protestó el aspirante a villano vengativo- Yo soy detenido y él se lleva la “gloria”

 

Más Detectives de valijas en Artesanos de la Palabra.


Epílogo

 

Cuando detuvieron al hombre del antifaz, la capa y el cañón de papas, Walter Craven esperaba encontrar a un asesino.

Encontró a un hombre llorando.

— ¿Por qué lo hiciste? -preguntó Craven-.

El detenido bajó la mirada.

— Porque nadie escuchó.

Lara Fiorentino arqueó una ceja.

— ¿Y por eso decidió atacar críticos gastronómicos con papas?

— Esos hombres destruyeron mi restaurante, lo único que hice fue asustarlos. Quería que sintieran, aunque fuera por un momento, el miedo que yo sentí cuando decidieron que mi trabajo no valía nada.

Ares Argento observó la papa tallada que habían encontrado en la valija.

— La cara no representa odio -dijo finalmente-. Representa miedo.
Todos guardaron silencio.

El chef había preparado aquella cena para vengarse, había amenazado a los críticos, pero no los había matado. La intoxicación había sido provocada por un ingrediente contaminado que nadie había advertido.

El productor había sobrevivido gracias a la adrenalina.

Y Gloria Faudal había escapado de la última papa.

— Entonces -dijo Lara-, tenemos un asesino que no mató a nadie y un arma que parece salida de una feria.

— Exactamente -respondió Craven-.

El chef sonrió con tristeza.
— La papa era para asustarlos. Nunca quise matar a nadie.

Craven tomó la pequeña figura tallada.
— ¿Y esto?
— Una advertencia.

— ¿Para quién?

El chef no respondió.

Aquella noche, mientras se lo llevaban, la papa quedó sobre la mesa de evidencias.

Ares se acercó.

— Jefe…

— ¿Qué?
— Creo que acaba de cambiar de expresión.

Craven miró.

Durante unos segundos, la pequeña cara parecía sonreír.
— Debe ser la luz -dijo-.

Pero Lara, detrás de ellos, negó lentamente con la cabeza.

—No, Walter.

— ¿Qué pasa?

— Yo también la vi.

Afuera,el viento movió las hojas de los árboles.

Y por un instante, llegó hasta la ventana un olor imposible: salsa de tomate, pan recién horneado y romero.

El aroma de una cocina que llevaba años cerrada.

Craven apagó la luz.

— Caso cerrado.

Ares sonrió.

— ¿Seguro?

Walter miró una última vez aquella pequeña cara tallada en una papa.

— No.

Y se guardó el silencio.

Porque hay muertos que piden justicia. Y otros que solamente quieren que alguien recuerde su nombre.

 

Por Mujer de Negro

 

jueves, 13 de agosto de 2026

Este jueves, un relato: Jueves noticiosos

 

Patricia F y Rosana nos proponen este tema:

“Hola queridísim@s bloguer@s

Nuevamente vamos a ser anfitrionas en estos retos jueveros; pasamos a explicarles esta propuesta para el jueves 13 de agosto.

Presta muchísima atención, porque esta vez los protagonistas son los titulares de los periódicos.



A continuación te vamos a ofrecer una serie de titulares y vos vas a tener que armar la historia que se te ocurra pensando 

¿Qué pudo haber sucedido?

¿Qué móvil llevó al protagonista a que le suceda o a accionar de ese modo?

¿Qué aspectos de su personalidad lo llevaron a eso?

E infinidad de preguntas que tal vez nos surjan cuando nos enteramos de una noticia, porque a veces juzgamos el hecho, pero no nos ponemos en la piel de sus protagonistas, o sea, dejamos la empatía de lado para pasar a ser jueces perfectos de la vida.

 

Entonces, elegirás uno o propondrás el tuyo, y escribirás una historia de hasta 350 palabras, apta para ser leída por todos los públicos y todos incluye a los niños lectores también.

Esperamos que te diviertas y disfrutes de este nuevo desafío”.

 

 En este relato, interviene como cronista Dana Serling, la más misteriosa del Mara Verso. No se sabe mucho de ella, salvo que es una negociadora de información, es influyente en las distintas sociedades secretas, grupos de investigadores. No se ha determinado que sea humana ni que no lo sea.

 

Abrazando a un fantasma

Huelga en juguetería tras la aparición de un fantasma en el turno de noche

La tradicional juguetería Sueños de Duende estaba enfrentando una serie crisis. Provocada por una protesta de empleados, incluyendo a aterradas cajeras, por la aparición de un fantasma en el turno de noche.

De nada sirvió recordarles que era fuera del horario del trabajo, ya que el personal respondía que tenía que afrontar las secuelas de apariciones, como que las muñecas quedaban con expresiones aterradoras.

La contratación de empresas de seguridad fue un problema extra, porque esos empleados contratados, aun policías retirados, también se asustaban.

 

Dana Serling, pelirroja, de baja estatura, relee la noticia. Y escribe en la computadora.

 

Nicole Nervo había renunciado, para evitar una sanción por uso indebido de uniforme, en Internet. Convirtiéndose en vigilante, asignada a esa juguetería.

 Por eso afrontó el presenciar,  hechos inexplicables, como luces que se prendían y apagaban. Y el escuchar su nombre.

Con un pretexto logró pasar al turno de apertura. Entonces estalló el desastre, bajas de temperatura, ataques a vigilantes hombres. Quienes escucharon una furiosa voz infantil:

-¡Quiero que vuelva ella!

Nicole Nervo aceptó volver al turno nocturno, para que nadie más fue herido. Y estaba decidida a confrontar al fantasma. Se sorprendió al encontrarlo, era un adolescente, pálido, casi etéreo. Parecía vulnerable.

-¡Basta de portarse mal! No se asusta a la gente.

Para su sorpresa el fantasma bajó la cabeza y dijo:

-Perdón, mamá.

 

A partir de entonces, Nicole vigiló las cámaras y se ocupó de acompañar al pequeño. Jugar con él, inventarle cuentos. Y por su influencia, los ataques fantasmales.

 

Esa armonía se quebró cuando unos ladrones irrumpieron. Sorprendieron a Nicole, que lamentó ya no tener un arma. La sobrepasaron y ataron a una silla.

Nicole sintió un frío en su espalda. Sabía lo que significaba.

-¡Basta! Lo están asustando.

Fueron atacados por ráfagas de aire frío, al huir resbalaron sobre unas bolitas. Y la voz reclamó.

-¡No toquen a mamá!

 

Dana Serling concluye informe:

Nicole Nervo   logró un aumento. Sigue trabajando en El Sueño del Duende.


Más titulares en Artesanosde la Palabra


Epílogo

Pasaron los meses y los empleados dejaron de temerle al turno nocturno.

Bueno... casi todos.

Nicole ya se había acostumbrado a las pequeñas travesuras del fantasma, juguetes que cambiaban de lugar, luces que se apagaban y dibujos que aparecían sobre su escritorio.

Siempre dibujaba lo mismo: una mujer tomada de la mano de un niño.

Una noche, Nicole señaló uno de ellos.
— ¿Ella es tu mamá?

El muchacho apareció detrás de ella. Su figura era casi transparente.
— Sí, me compró mi tren aquí.

Señaló una vieja locomotora de juguete en una vitrina.

Nicole comprendió entonces que no era la juguetería lo que lo retenía. Era el recuerdo.

— ¿Cuánto tiempo llevas aquí?

El fantasma bajó la mirada.
— No sé.

Nicole se sentó junto a la vitrina.
— Entonces dejemos de contar el tiempo.

El muchacho la miró con tristeza.

— ¿Te vas a ir?

— Algún día.

— No quiero otra mamá.

Nicole sonrió suavemente.

— No tienes que hacerlo.

— Pero tú volviste.

Nicole sintió un nudo en la garganta. Comprendió por qué la llamaba mamá. No porque creyera que lo fuera, sino porque ella había sido la única que decidió quedarse.

Le tendió la mano.
— Vamos, todavía tengo que terminar mi turno.

El muchacho tomó su mano.

Sus dedos estaban helados. Pero Nicole ya no sentía miedo.
A la mañana siguiente, Dana Serling escribió en su informe:

Nicole Nervo continúa trabajando en Sueños de Duende.

Y agregó una última línea:

El fantasma ya no asusta a nadie. Parece que finalmente encontró un hogar.

Por Mujer de Negro

 

 


jueves, 6 de agosto de 2026

Este jueves, un relato: Primer contacto

 


LUFERURA nos presenta el siguiente tema:

“¿Creéis en los extraterrestres? 

No importa mucho. Lo hagáis o no, tendréis que hacer un ejercicio de imaginación. En esta ocasión os sugeriría que recordéis los viajes de Gulliver, pero a la inversa. 

El protagonista de vuestro relato debe ser un alienígena que llega a nuestra Tierra y consigue, o intenta, contactar con nosotros. ¿Qué impresión le causaríamos? ¿Qué pensará de nosotros? Pues eso es lo que hay que desarrollar en un texto de unas 350 palabras.

 

Hay mucha literatura, los mencionados viajes de Gulliver, el libro – que se hizo película – “Contact” de Carl Sagan o la propia Odisea, todos vienen a describir la reacción de un ser humano ante otras formas de vida o civilizaciones. Sabemos la impresión que causaron los conquistadores españoles sobre los indígenas americanos, esos hombres vestidos de acero sobre un animal desconocido. Se trata ahora de adoptar el punto de vista del explorador que describe lo que ha encontrado en este mundo. Podéis ubicar vuestra historia en cualquier lugar del mundo en el pasado, presente o futuro. En cuanto al género de vuestro relato, también el que queráis, cómico, dramático, filosófico… cómo queráis enfocarlo.

Las diferentes colaboraciones se irán enlazando en esta entrada que se irá actualizando hasta el domingo día nueve, cuando se cierre la convocatoria y cedamos el testigo”.

 

Este relato está fuera de toda continuidad del Mara Verso, aunque están presentes dos versiones alternativas de Mara Laira y Paula Lowell. Que es probable sólo sean para esta historia.

 

 

El viaje de Radian

Radian tenía que elegir entre la Disgregación, que su mente se fusionara con Micromegas, y conservar su mente individual, como habían hecho algunos.

Micromegas, la mente colectiva, de explorar un planeta de mentes individuales.

Radian viajó en la nave interestelar hasta los límites de ese sistema planetario. En donde descubrió una sonda agotada de energía, en la que había una lámina con la representación de la especie dominante, sin ropa.

El disco de oro tenía información de los idiomas del planeta, más de los conocidos por la mente colectiva.

-Pero aún no puedo presentarme ante ellos. Necesito que alguien se adelante.

Vio la forma femenina, más alta que las mujeres de su mudo, y activó el protocolo Demiurgo.

Radian modeló una androide, a la que llamó R. Maia Lara, con forma idealizada, ojos inquisitivos.

-Tu misión será darme datos cotidianos, para poder integrarme. No necesitaremos información clave.

Radian puso marcha al planeta. Y camuflado, envió a la androide en una cápsula secundaria. Y se dedicó a esperar.

Maia eran satisfactorios logró integrarse, en una sociedad un tanto desconfiada. Antes de lo esperó, le dijo a Radian que podría arribar.

 

Debía usar ropa terrestre, llegar a una parte de la ciudad. Entrar en ese lugar donde danzaba una mujer, que le llamó la atención. Radian pensó en la obsesión terrestre con el cuerpo femenino, la condena a la belleza. Y la seducción, palabra sin traducción.

Radian se dispuso a seguir a la bailarina. Que fue rodeada por gente amenazante. Él dispuso sus armas aturdidoras.

-Alto, Radian. Fue un simulacro para probarte –dijo la mujer de exótico pelo rojo- Me llamo Paula Lowell y soy astrónoma.

R. Maia Lara salió a su encuentro.

-Disculpe esta intriga, jefe –dijo - Pero hemos hecho contacto.

Radian descubrir que las mujeres terrestres no suelen tener el pelo azul, por naturaleza.

-Pero tenemos mucho de que hablar, señor Radian - dijo la astrónoma- De mentes colectivas y Inteligencias Artificiales, que son como sus mentes colectivas.

-Pero debo regresar, enfrentar a Micromegas –dijo Radian.

-No necesariamente, jefe –respondió Maia -Puede enviar un informe preliminar por el hiperespacio. Sin duda les interesará saber más de este mundo.

Y así fue el primer contacto.

Más primeros contactos en LUFERURA

martes, 28 de julio de 2026

Este jueves, un relato: Popurrí

 

Neogéminis nos presenta el siguiente reto:




“La propuesta esta vez es dejarles un POPURRÍ de expresiones para que, con algunas o todas las que figuran en la imagen de cabecera, armen un texto, de estilo, forma y tema libre, intentando no superar las 350 palabras. 

Una vez publicados, a apartir del miércoles, pueden ir dejándome acá abajo los respectivos links y con ellos subiré el jueves la lista de participantes a este nuevo encuentro de amig@s y relatos.

Espero les entusiasme la propuesta.

L@s espero!”

 

En este jueves el Mara Verso se toma vacaciones. Y participa una ilustre maga.

 

La soledad de Circe

 

Cantada por poetas, futura inspiración de artistas aún no nacidos, la maga Circe deja escapar un suspiro inquietante. Mientras escucha el rumor de una marea inconstante que viene y va.

Con melancolía, recuerda a Odiseo, inmune a su magia, por intervención de los dioses.

-Mis manos temblando por el miedo me hicieron jurar no intentar nada contra él –Piensa la maga en voz alta- Y desencantar a sus compañeros, de las transformaciones sin culpa.

Circe se entregó en cuerpo y corazón. Deseó ser amada. Pero ni la visión de su perfección envuelta en una túnica traslucida pudo retener a su amado. Más allá de océano lo esperaba una mujer llamada Penélope. ¨



-Ínfima mortal, me venciste –siguió pensando la maga- Apenas fui un mínimo refugio para alguien que rechazó mi oferta de inmortalidad.

Los dioses impusieron su voluntad a la maga inmortal, que tuvo que aconsejar a Odiseo, para que regresara a su Ítaca natal.

Verlo partir, sabiendo que no volvería, fue como una flecha atravesando su corazón. El recuerdo de  aquella mañana hizo brotar una sutil lágrima fue rocío  sin luna.

Circe se levantó, vaporosa, de su trono, recorriendo lujosas y vacías salas, con armaduras y armas de guerreros que habían sucumbido a sus encantos.

Entonces se encontró con su hijo Telégono, el hijo de Odiseo. Que avisó de una embarcación que llegaba a la isla. Tiempo atrás se habría alegrado de recibir navegantes extraviados en territorios inexplorados.

Pero Circe había cambiado.

-Saldremos a recibirlo- dijo.

O tal vez dijo en un estilo más poético, digno de una maga legendaria.

Vio a un hombre joven, que le recordaba a Odiseo, con una impronta negada por algunos rasgos distintos.

-De tu recuerdo apenas, sostengo una sombra-  se arrojó a los brazos del recién llegado.

-Soy Telémaco, mi padre ha muerto –dijo el visitante, apartándola un poco- Su voluntad fue ser enterrado en esta isla.

-Esa voluntad será cumplida.

Detrás de Telémaco, venía caminando una mujer aún joven. En la que reconoció a su rival. La esposa de Odiseo y madre de Telémaco. No pudo evitar abrazarla, ambas compartían un dolor por la pérdida de un ser amado.

 

Circe organizó los ritos funerarios, despidiéndose para siempre, ya que le estaba negado cruzar el río Estigia.

Telégono apartó con Penélope. Circe vio algo especial entre ellos.

Como lo que estaba sintiendo por Telémaco.

-No me dejes, Telémaco –dijo Circe- Puedo darte la inmortalidad que le ofrecí a tu padre.

Y esta es la historia, que Homero no contó. Pero otros poetas insinuaron.


Más popurrí en Neogéminis


Epílogo

Telémaco sostuvo la mirada de Circe durante un largo instante. En aquellos ojos inmortales ya no encontró a la hechicera temida por los marinos, sino a una mujer que había aprendido que ni la magia puede vencer al tiempo ni al destino.
Sonrió con una dulzura heredada de su padre.

— No puedo aceptar la inmortalidad -susurró-. Solo los mortales sabemos cuánto vale un instante, precisamente porque termina.

Circe cerró los ojos. Por primera vez, la respuesta no le rompió el corazón, comprendió que amar no consistía en retener, sino en bendecir el camino de quien elige partir.

Y cuentan los poetas que, desde entonces, la isla de Eea dejó de ser un lugar donde los hombres eran transformados por hechizos.

Allí solo cambiaban quienes llegaban con el corazón dispuesto a escuchar el silencio de una mujer que, al fin, había vencido a la eternidad.

Por Mujer de Negro


jueves, 23 de julio de 2026

Este jueves, un relato: Frases célebres y reflexivas

 


Campirela nos presenta este desafío: 

"La propuesta es, inspirándose en alguna de las frases reflexivas que se muestran, y además sería una buena idea dejar una imagen del autor de dicha frase, y elegir una o todas; libre elección... Y crear un cuento, una leyenda, una nueva reflexión, un poema o un relato. Cualquiera de las formas será bienvenida y recibida. Sin exceder las 350 palabras."

 Tras dudar elijo esta frase:




El caso del ucumar

Soy Héctor Lestrade, genealogista e intérprete de lenguaje de señas de Gabrielle Ganimard, pariente lejana, una detective paranormal.

Ella me invitó a la filmación de una película, que ella financiaba,  en un lugar remoto, en la provincia de Salta.

 

Sorpresivamente, el director dijo que tenía problemas.

-Mi película se basa en leyendas locales. ¨Para eso contraté a Caro Tarcic  Maia Babich,, dos modelos de una publicidad Y Regina Clámor, la reina del grito.

Gabrielle preguntó a través de mí;

-¿De qué se trata esta película?

-De un culto que rapta a bellas mujeres para rituales oscuros. Parece algo fantasioso pero ellas no están llegando, temo que las leyendas sean reales.


Gabrielle hizo  que la acompañara en una búsqueda, en una noche lugubre. Escuchamos gritos desesperados.

Entonces se chocó conmigo una mujer rubia, con la ropa desgarrada. Era Regina Clámor, tan propensa al peligro, que esta vez era quien se había escapado.

Con que ella contó, Gabrielle hizo un dibujo de un ser robusto, antropomórfico. Y feroz.

-Es un ucumar –dijo uno de los extras, contratados en el lugar.

Gabrielle dibujo a un ser ligeramente distinto, escribió voormis. Las modelos estaban en un serio peligro.

Los voormis son descriptos en libros oscuros como adoradores del dios Tsathoggua, que involucionaron a seres bestiales, con deseos bestiales e intensos.  Evidentemente los ucumar era una subespecie menos civilizada, a los que se aplicaba esta frase:

Amor y deseo dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea, se ama.

 

Gabrielle organizo un grupo de búsqueda, con perros rastreadores y antorchas encendidas. Llegamos hasta un lugar remoto, del que surgió un ser intimidante que arrastraba a las dos modelos.  El ucumar levantó a una de las dos, sujetándola de una pierna.

Ella le gritó a la otra.

-¡Es tu culpa, Caro! Nos hiciste llegar tarde y nos perdimos.

Gabrielle y yo sacamos unas dagas plateadas con inscripciones mágica, de tiempos perdidos. El ucumar arrojó con rudeza a la mujer. Hizo un gesto amenazante…y huyó.

Podríamos haberlo perseguido, pero se trataba de un rescate, no de una cacería.

Las modelos tuvieron que cumplir  con su contrato pero lograron que la filmación se hiciera en un lugar menos peligroso.

 

Más Frases célebres y reflexivas en Campirela


Epílogo

Mientras el equipo desmontaba el improvisado campamento, Gabrielle permaneció inmóvil, observando las huellas que el ucumar había dejado sobre la tierra húmeda. Se agachó, pasó la mano sobre una de ellas y escribió en su libreta una sola palabra: "Volverá."

La miré, inquieto.

—¿No terminó todo?

Ella negó lentamente con la cabeza.

Entonces levantó un pequeño colgante de piedra negra que había quedado semienterrado junto a las huellas. Lo guardó sin decir nada con su lenguaje de señas.

Comprendí que aquella noche no habíamos interrumpido un ritual. Apenas habíamos llegado a tiempo para impedir el primero.

Por Mujer de Negro