Etiquetas

martes, 26 de mayo de 2026

Este jueves, un relato: Oído cocina

 

Tracy nos propone este tema:

“…A ver cómo sale.

Os propongo que entréis en la cocina escuchéis los diálogos o las historias que cuentan  los muebles o utensilios que hay en ella y los escribáis.




OJO! No me refiero a las conversaciones que se tienen en la cocina, que a veces son muy jugosas, sino a las que hay en ellas, cuando nosotros no estamos presentes.

¿Qué os parece? Puede ser todo un descubrimiento

Estoy esperando vuestras participaciones desde ya, las editaré a partir de las 00,01 h. del Jueves día 28. hasta el domingo a mediodía

Cómo sabéis podéis hacer vuestra colaboración en prosa, verso o en cualquier otra forma que se os ocurra”.

 

La fallida alquimia

 

Si alguien visita a Sephora, en el bosque de Averoigne, tal vez abandone todo prejuicio contra las brujas, ante una bella morena, amable, hospitalaria.

Hace años atrás, un tal Ulises Lestrade fue un discípulo de alquimia. Y lo homenajeaba con su cocina, que ella considera una forma de alquimia. Casi hacía hacer hablar a los utensilios con arte culinario. Y con la imaginación, suprimiremos el casi para mencionar que la cuchara de madera decía: -Me gusta ese toque de sus suaves manos. La cacerola contestaba: -Me tiene a la temperatura justa y le agrega ese condimento tan sabroso al agua.

Y las cucharas parecían decir:-Ah, esa boca, ese paladar.

¨Pero esa armonía entró en crisis cuando una voz molesta se hizo escuchar: ¡Ufa! Este no tiene el toque de nuestra bruja.

La  protesta venía del cuchillo para cortar verduras, sobre una tabla de madera. Estaba en manos de Ulises Lestrade, quien lo usaba con más violencia.

-¡No! ¡Le está dando a  probar! –exclamó la cuchara de metal.

-Y ahora él está echando más condimento –intervino la cacerola- ¡De ese no! ¡No de esa forma!

-Nuestra bruja se enamoró –explicó- Y quieren enseñarle a cocinar.

Hubo un ¡No! generalizado en la cocina. Que Sephora no comprendió. O prefirió no tener en cuenta, por amor a Lestrade.

La cuchara de madera dijo, con el aprendiz de cocinero:-¡Más suave! ¡Más suave! La cacerola protestó contra la temperatura del agua.

Y mejor no revelar que dijo el horno, en cuanto a la preparación de pan. Reclamando que la cocinera retomara su oficio.

Llegó un día en que Ulises Lestrade partió para convertirse en un detective paranormal. Sephora  suspiró, al comenzar a extrañarlo.

Y todos los elementos de cocina suspiraron aliviados.


Más Oído cocina en Tracycorrecaminos


Epílogo

 

Ulises regresó tiempo después, Sephora lo vio llegar desde la ventana, había cansancio en sus pasos, en su mirada.

Abrió la puerta y lo recibió con un cálido abrazo, no preguntó nada, solo dejó que su mentón descansara en el hombro.

Lo acercó a la silla y lo miró en silencio mientras apagaba el fuego de la hornilla.

Él inclinó el cuerpo lentamente, como quien teme romper un hechizo antiguo; y acarició sus manos aún tibias por el calor del pan.

—Extrañé esto -murmuró-

—¿La cocina? -preguntó ella, apenas sonriendo.

Ulises negó despacio y apoyó la frente contra la suya. Entonces la besó con hambre contenida, con esa necesidad acumulada en el silencio; y Sephora respondió abrazando su espalda, lo llevó contra su cuerpo como si jamás hubiese dejado de esperarlo.

La cacerola exhaló un vaporcillo de resignación, la cuchara de madera cayó al piso sin que nadie la levantarse.

Y aquella noche, la casa entera olió a pan caliente, a vino derramado y a deseo antiguo.

por Mujer de Negro

 


54 comentarios:

  1. Hola Demiurgo...
    Menos mal que Ulises Lestrade termino su curso y se fue, sino los utencillos le harían saber lo molesto que era.
    La única que lo iba a extrañar era Sephora. Muy bueno y original.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, mariarosa.
      Se quedaron con quien sabía usarlos.
      Sephora quien lo extrañó.
      Me alegro que te parezca muy bueno y original.
      Saludos.

      Eliminar
  2. Vaya con esos amores de Ulises y Sephora, que callados lo tenías.
    Comprendo a los pobres cubiertos, acostumbrados a unas solas manos, no querían a Ulises en la cocina. Suele pasar hasta en el mundo real, así que cuando se fue a sus actividades detectivescas, descansaron.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo he contado alguna vez aunque tal vez haya quedado un poco en el pasado.
      Y más cuando esas manos son tan hábiles.
      Descansaron de Ulises, podría ser el resumen de mi relato.
      Saludos.

      Eliminar
  3. Ulises regresó tiempo después, Sephora lo vio llegar desde la ventana, había cansancio en sus pasos, en su mirada.

    Abrió la puerta y lo recibió con un cálido abrazo, no preguntó nada, solo dejó que su mentón descansara en el hombro.
    Lo acercó a la silla y lo miró en silencio mientras apagaba el fuego de la hornilla.

    Él inclinó el cuerpo lentamente, como quien teme romper un hechizo antiguo; y acarició sus manos aún tibias por el calor del pan.
    —Extrañé esto -murmuró-
    —¿La cocina? -preguntó ella, apenas sonriendo-

    Ulises negó despacio y apoyó la frente contra la suya. Entonces la besó con hambre contenida, con esa necesidad acumulada en el silencio; y Sephora respondió abrazando su espalda, lo llevó contra su cuerpo como si jamás hubiese dejado de esperarlo.

    La cacerola exhaló un vaporcillo de resignación, la cuchara de madera cayó al piso sin que nadie la levantarse.

    Y aquella noche, la casa entera olió a pan caliente, a vino derramado y a deseo antiguo.

    Puñado de besos. dem

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gustó mucho.
      Lo agregué como epílogo, continuación.
      Multitud de besos.

      Eliminar
    2. Estoy agradecida, Dem

      Puñado de besos

      Eliminar
    3. Es que escribiste muy bien, captando la esencia de mis personajes.
      Más besos.

      Eliminar
  4. Adorei as conversas e os pedidos de mais suavidade, vindo da colher de pau, o protesto da faca de legumes... Muito legal e o epílogo da Mulher de Preto coube muito bem a´pi! abraços, lindo dia, chica

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Achei que deveria haver uma diferença notável entre o toque de uma bruxa boticária, talentosa na cozinha, e o de um homem de acção. A Mulher de Negro captou a essência da minha história e aprimorou-a com o seu epílogo. Abraços.

      Eliminar
  5. Hoy tu relato desprende nuevos sabores, y la verdad que son agradables de saborear.
    Me gustó el ritmo que impusiste, no solo leí unos utensilios parlanchines , sino ese halo de romanticismo que vino del Epílogo
    Muy buena combinación.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gusta que te hayan resultado agradables de saborear.
      El epílogo es mérito de Mujer de Negro.
      Supo aumentar lo emocional que hay en lo que escribí.
      Besos.

      Eliminar
  6. ¡Que sensual y ardiente! Ya me olía algo que algo como eso iba a pasar... me ha gustado, y ese rencuentro en la cocina. Me ha gustado la idea sensual... quizás haga algo más cochinote yo. Un besote

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gusta que hayas encontrado elementos sensuales y ardientes. Celebro que te haya gustado.
      Adelante con eso. Te presto a estos personajes, si querés.
      Un gran beso.

      Eliminar
  7. Wooww,,menos mal que no segui mi instinto inicial de traer a la bruja que habita en mi para mostrar mi cocina,,,hubiera quedado mal parada con ese temazo que has creado y que ha completado maravillosamente Mujer de negro ...es una historia que me fascina..espero que sigan haciendo esa dupla..bssssss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Escribiste un muy buen relato. Pero me habría gustado que hubieras invitado a tu cocina a esa bruja interior, que parece notarse en tus imágenes.
      Seguro que habría sido algo de buen nivel aunque agradezco tu elogio.
      Estaría muy bien.
      Besos.

      Eliminar
  8. Buen relato. Voy bajando y ¡sorpresa! epílogo, más mejor relato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gusta que te parezca buen relato.
      Y estoy de acuerdo con que el epílogo, escrito por Mujer de Negro, es mejor.
      Saludos.

      Eliminar
  9. Me gustó como adaptaste tus personajes a la historia y ese final me encanto, un abrazo.
    PATRICIA F.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Usé el talento para la cocina de un personaje y la falta de talento que se le atribuye al otro.
      Muchas gracias. Un abrazo.

      Eliminar
  10. Pobres cacharros, qué sufrimiento y angustia.... Jajajjaja. Tan divertido como pasional.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Basado en la nula destreza de Ulises Lestrade para cocinar, algo que le reprocha su primo Hugo.
      Parece que he logrado una interesante combinación.
      Un abrazo.

      Eliminar
  11. Me encantó como combinaste la convocatoria con tu especial mundo. Hoy has dado a la cocina ese matiz de laboratorio, de alquimia... es verdad, los químicos somos unos cocineros especiales y muy precisos. Me gustó mucho el post ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me basé en la habilidad para la cocina que ha demostrado tener Sephora, usando productos frescos, disponibles para ella. Y la nula habilidad, que se le atribuyen a Ulises Lestrade.
      Yo tuve la misma idea sobre los químicos y tu comentario me lo confirma.
      Muchas gracias. Un abrazo.

      Eliminar
  12. Prendada de tu relato, de tu cocina y la importancia de las manos que utilizan los utensilios y prendida del epílogo, un juego que con el nombre de Ulises nos lleva a otras historias. Felicidades a ambos y un gran aplauso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me sorprende gratamente la impresión que te ha despertado mi relato.
      Eran unas manos especiales. Mujer de Negro ha sabido usar el nombre en ese epílogo.
      Muchas gracias y abrazo.

      Eliminar
  13. El que se llame Ulises, su regreso y aceptación me han recordado, claro a la Odisea, al héroe cansado que rechaza los dones y los cantos de sirena para volver al lugar donde puede ser él realmente :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay alguna influencia, nada casual-
      Y es una interpretación válida.
      Aunque este Ulises llegaría a conocer a Sofía Electra Valentino. Y a la vez, Sephora siempre será alguien especial para él.
      Saludos.

      Eliminar
  14. Hola Demiurgo.
    Me ha gustado mucho el relato, que vienen a ser dos con la constante de unos utensilios de cocina celosos. Es lo que provocan nuestros amores en los que nos rodean. De alguna forma sienten que les arrebatan algo. En el caso de la cocina, no hay mejor plato que el que se prepara y saborea con y para el ser amado.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Puede ser que el amor deje un tanto en segundo plano al entorno.
      Y puede ser también cierto lo del plato preparada para el ser amado.
      Saludos.

      Eliminar
  15. Hola Demiurgo, original y creativo, mezcla la fantasía con el humor de manera natural. Me gusta cómo los utensilios de cocina cobran vida y muestran incluso celos y opiniones sobre quién cocina mejor, como si fueran personajes con sentimientos propios. También tiene un aire mágico y literario que hace la lectura muy entretenida, especialmente con la figura de Sephora y esa cocina entendida como alquimia. Además, deja un toque irónico y simpático al mostrar que hasta los objetos de la cocina se sienten aliviados con la marcha de Ulises.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola.
      Me gusta que te parezca original y creativo. Lo del humor es algo no planeado, fue surgiendo a medida que escribía, en forma espontánea.
      Sephora es encantadora. Tengo la idea de que las brujas han contribuido mucho a la cocina.
      Gracias por tu atento comentario.
      Un abrazo

      Eliminar
  16. Qué bien están funcionando los epílogos como contrapunto a tus relatos siempre interesantes.
    Hacen una buena dupla de escritores. Se expande a mayor velocidad el Universo de tus personajes.

    Abrazos Demiurgo Capo, hasta la próxima

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Contrapunto es la palabra adecuada.
      Y me gusta lo de integrar una dupla, aunque la otra parte esté tan lejos.
      Es muy cierto.
      Saludos, maestro de la pintura. Hasta la próxima

      Eliminar
  17. ya cada utensilio conoce por años de experiencia el ritmo que le imprime su dueña; así que cualquier intruso tosco y sin el menor sentido de la proporción a la hora de usar los condimentos, sale sobrando.

    un buen relato.

    saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Interesante explicación, se adapta a ese ritmo y no quiere a que aparezca un intruso tosco.
      Que bien.
      Saludos

      Eliminar
  18. Me imagino que esos enseres estaban muy apegados a su dueña, como las mascotas que se adaptan al "toque" de su ama. Me gustaron ambos textos, el tuyo y el epílogo de mujer de negro. Se complementan muy bien. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gusta la comporación con mascotas.
      Sephora tiene un toque especial en la cocina.
      Quedó una buena interacción.
      Un abrazo.

      Eliminar
  19. Me ha gustado, la historia de amor paralela entre Sephora y Ulises y la tirria que le han cogido los utensilios al detective. Les espera resignación me temo...
    Un besazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que bien que te haya gustado este paralelismo.
      Pensé que las manos suaves de una bruja benéfica serian distintas a las de un hombre de acción. Además con nulo talento para la cocina.
      Un gran beso.

      Eliminar
  20. Las mejores recetan son como el amor, hay que hacerlas, no comprarlas.

    Saludos,
    J.

    ResponderEliminar
  21. El universo que insinúas (bruja amable en el bosque de Averoigne, alquimia, detective paranormal) tiene potencial para historias más largas.
    Mezclas un estilo casi infantil (“¡Ufa! Este no tiene el toque…”) con referencias literarias (Averoigne) y un intento de ternura romántica, lo que enriquece el texto.
    Quizá habría que haberlo enfocado más en el humor de los utensilios protestando mientras Sephora está enamorada y no les hace caso. Eso daría más tensión cómica.
    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cierto. Recurro a conectar las historias.
      Me gustó tu visión sobre la mezcla. La influencia literaria fue decisiva. Incluso en el nombre de Sephora. Y ese estilo pensé que podría ser propio de objetos de cocina.
      Tal vez habría funcionado.
      Saludos.

      Eliminar
  22. que difícil la consigna de hoy pero que bien resuelta... la protesta de la cacerola por el calor, lo mejor... saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ha costado pero tenía a los personajes indicados.
      Y me dejé llevar por la escritura.

      La de la semana siguiente tal vez sea más difícil.

      Saludos-

      Eliminar
  23. Este es un reto muy interesante, quizas uno de los que pone a volar la imaginacion, me encanto que tenga dos partes una desde el punto de las cosas que atestiguan lo que las personas hacen, y un epilogo con protagonismo de pasion, en donde otras vez las cosas ocupan un rol destacado, pero sobre todo el deseo. Creo ha sido un gran texto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y también muy desafiante.
      La segunda parte es un aporte de Mujer de Negro. Que tiene el tema de la pasión.
      Muchas partes de mi parte y de Mujer de Negro.
      Saludos.

      Eliminar
  24. Muy buen relato y esta iniciativa me dio hambre jaja

    Un beso amigo desde Plegarias en la Noche

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Entiendo eso. Sephora debe de ser una cocinera única.
      Me alegra que te parezca un muy buen relato.
      Besos.

      Eliminar
  25. Qué tal, Demiurgo. Siempre tan activo escribiendo, como siempre. Pasé a saludar, que estés bien.

    ResponderEliminar
  26. Imaginar a, Ulises Lestrade entremedio de todo ese desastre es sexy, e imaginarlo volver, la cuchataxee madera, el cuchillo, todos tiemblan, también, Sephora, solo que por motivos distintos.
    Se me creó una imagen mental de, Ulises; y tanto, que abrí tu enlace, es surcoreano?.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aportaste algo que no había imaginado, lo de sexy.
      Sephora tiemblan pero por otras causas.
      Es francés, o franco argentino, de la misteriosa región de Averoigne-
      Tal vez es que el dibujo es torpe. O que haya algún ascendiente de esa nacionalidad. Habría que preguntarselo a su primo Héctor Lestrade, que es genealogista.

      Besos.

      Eliminar