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viernes, 15 de mayo de 2026

Este jueves, un relato: Hojas de Hierba

 

Este es la convocatoria que nos propone Neogéminis:

“A partir de la obra de Walt Whitman, les propongo explayarnos sobre la Naturaleza y la relación del individuo con ella. El reto en sí consiste en elegir una de las frases de Hojas de Hierba que he seleccionado y a partir de lo que les sugiera, hilar un relato breve intentando no superar las 350 palabras. Como siempre, la invitación está abierta a tod@ quien quiera sumarse. A partir del miércoles pueden ir dejándome aquí sus enlaces con los que iré armando el jueves el listado de participantes. Recuerden mantener la reciprocidad de lectura y comentarios. Para más detalles sobre las normativas, dar clic aquí

 

P.D

Se necesitan voluntarios para anfitrionar futuras fechas jueveras

 

FRASES PARA INSPIRARNOS

 

* A ti, que no has nacido aún, te dirijo estos cantos. Cuando leas esto, yo que ahora soy visible, me habré vuelto invisible, entonces tú serás compacto, visible, y realizarás mis poemas, volviéndote hacia mí, imaginando cuán dichoso sería yo si pudiese estar contigo y ser tu camarada: haz como si yo estuviera contigo (no lo dudes mucho, porque yo estoy ahora contigo).

 

Yo he dicho que el alma no es más que el cuerpo, Y he dicho que el cuerpo no es más que el alma; Y que nada, ni siquiera Dios, es más grande para cualquiera que una partícula de sí mismo, Y que cualquiera que marche un kilómetro sin simpatía, avanza hacia sus funerales cubierto con su mortaja

 

* Mi respiración y mi inspiración, el latido de mi corazón, el paso de mi sangre y del aire a través de mis pulmones; El aroma de las verdes hojas y el de las hojas secas, y el de la ribera, y el oscuro color de las rocas marinas y el del heno en el henil; El sonido de las palabras musitadas por mi voz, palabras arrojadas a los remolinos del viento...

 

* Si quieres saber donde está tu corazón, mira a donde tu mente se va cuando se pasea.

 

* Si llego a mi destino ahora mismo, lo aceptaré con alegría, y si no llego hasta que transcurran diez millones de años, esperaré alegremente también.

 

* Me celebro a mí mismo y me canto a mí mismo, y lo que yo asumo, tú también lo asumirás, porque cada átomo que me pertenece te pertenece a ti”.

 


 

 La abogada y los secretos ancestrales


La abogada Clara Celentano hablaba con Luz y Sol, en una cafetería al borde de un bosque.

-¿Por qué eligieron este lugar tan apartado?

-Es un lugar discreto -contestó Sol y besó apasionadamente a Luz.

-Para que responder a tus dudas –agregó Luz, luego del beso.

-Y ahora estoy con ustedes, en una situación digna del espionaje, de una vieja película. Como si ella tuvieran un secreto.

-Los tiene-  contestó Luz- Como esa fórmula de la belleza.

-Y además, ella misma es un secreto –agregó Sol y mostró unas copias, con palabras, oraciones censuradas.

-Es del diario de Cesio, su primo lejano, su tutor –dijo Luz, señalando un fragmento.

 

* A ti, que no has nacido aún, te dirijo estos cantos. Cuando leas esto, yo que ahora soy visible, me habré vuelto invisible, entonces tú serás compacta, visible, y realizarás mis poemas, volviéndote hacia mí, imaginando cuán dichoso sería yo si pudiese estar contigo y ser tu camarada: haz como si yo estuviera contigo (no lo dudes mucho, porque yo estoy ahora contigo)”.

 

La abogada se sintió más confusa.

-Necesito que cierre los ojos, abogada –dijo Sol- Visualice una idea, que represente algo elevado, luminoso.

Clara Celentano pensó que era algo absurdo pero lo hizo.

-Veo la silueta de una mujer, delgada. Su luz me encandila –fue describiendo la abogada.

-Y ahora, diga que hay a su alrededor –indicó Luz.

-Parece un lugar casi perfecto. Se acercan seres brillantes, con esplendor que se va degradando. La rodean y…

La abogada abrió los ojos con un estremecimiento.

-¡La traicionaron! La arrojaron a...

-A mundo imperfecto, en que sería vulnerable –agregó Sol.

-Condenada a morir y renacer –siguió diciendo Luz. 

-Cesio descubrió un manuscrito de una poetisa que supo que era una encarnación de la Pitis Sofia,  la desterrada. Quiso dejar un registro de ese descubrimiento

-¿La Doctora Zinc lo sabe? –preguntó la abogada.

-Cesio habló con los padres de Anita –contestó Luz- Quienes discutieron muy seriamente. Y decidieron que había que ocultarle el secreto hasta que la revelación fuera inevitable.

-Cesio juró cumplir con eso. Y nosotras se lo prometimos a él. A nuestra manera lo amábamos –dijo Sol- Y ahora le toca a usted el respetar este secreto.

El corazón de Clara se aceleró.

-¿Saben que es lo peor de esto? Creo cada palabra de lo que me contaron. Y supongo que no puedo escapar de esta situación.

-No. Ya es muy tarde, abogada –contestaron Luz y Sol.

 

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