Mar nos presenta
el siguiente tema:
“Queridos
jueveros, vamos con la primera semana de junio y como no tengo en mente un tema
para tratar, lo dejo a vuestro albedrío o libre albedrío.
La RAE define
el albedrío como la voluntad no gobernada por la razón, sino
por el apetito, antojo o capricho y el libre albedrío como
potestad de obrar por reflexión y elección.
Espero vuestra
participación ya sea en prosa, ya sea verso o aquello que vuestro libre
albedrío os diga. Ya sabéis que no debemos excedernos de las 350 palabras y que
se publicarán los relatos desde el miércoles noche hasta el viernes noche”.

Dudas sobre el libre albedrío
Puede ser que no sea el
mejor momento para creer en el libre albedrío. ¿Cómo creer que se pueda tomar
alguna decisión, si el entorno impone
limitaciones? Hay una pandemia, que no se puede ignorar. Tener cuidado implica
restricciones.
Mantenerse en contactos
con el medio ambiente, en gran parte, pasa por la virtualidad, por depender de
la tecnología. Que puede no ser óptima, puede tender a la falla, dejar
incomunicados a los usuarios.
Está la tentación de ser
fatalistas, de creer en el destino opresor, más poderoso que los deseos, que
las decisiones, que la individualidad. Además, hay ocasiones para dejar lo individual
de lado, pensar en el bien común. Tal vez haya tentación de ser determinista,
pensar que la rebelión contra el destino es inútil, y que esa rebelión también
está determinada.
Pero también está la
teoría del caos, según la cual un sistema suficientemente complejo, es
impredecible, por una pequeña variación puede alterar los resultados, en forma
notoria.
Y a lo mejor, las
decisiones que pueden tomarse son esa pequeña variación, que altera los
resultados. Aun si hay factores condicionantes, hay lugar para el libre
albedrío.
Así que puede
recuperarse esa confianza, aunque sea parcialmente. Los actos propios tendrán
trascendencia. Se puede pensar en los propios deseos y en los demás. Lo que en
las circunstancias actuales, significa que se respeta las precauciones
necesarias, se puede decidir no difundir informaciones poco confiables, evitar
el prejuicio.
Y hasta disfrutar de lo
que se puede hacer. Ejercer la creatividad, aunque la inspiración sea más
esquiva, aunque las musas usen barbijo. Y usar la virtualidad, esperando que no
nos falle.
Es deseable que los
administradores de esos medios asuman la responsabilidad, que viene con el libre
albedrío.
Más sobre el libre
albedrío en La Bitácora de Mar
Aprovecho para decir que estoy notando algunos problemas para comentar en
Blogger. Si no contesto comentarios, será por esa razón.
Espero que lo solucionen.
Espero que lo solucionen.












