Mara Laira
y la fiesta de los medios
En un mundo paralelo, la entrega anual
de los medios había comenzado a perder prestigio. Los conflictos empezaban a
ser manifestados, se habló de separar los premios a la radio, una idea que se
postergó.
Se esperaba que la ceremonia fuera
acentuadamente aburrida. Pero sucedería inesperado.
En una mesa ubicada no muy lejos ni
muy cerca, estaba Mara Laira, nominada por su programa virtualidad. Su rostro
imperturbable ocultaba un notable desdén por esa ceremonia, por los premios.
Pero era una oportunidad para ser percibida,
algo fundamental para su existencia como entidad, mujer virtual. La misma
condición que le evitó bostezar ante algunos discursos de agradecimiento.
Ella se concentró en una estatua,
esculpida por su amiga Atalanta, que servía para exhibir el famoso bikini de
diamantes.
Pero una idea estalló en su mente, en
el momento que anunciaron la nominación de Virtualidad. Inesperadamente, Regina
Clámor anunció su nombre.
Mara Laira empezó abrazó a la Reina
del Grito y comenzó con los agradecimientos.
-…Y agradezco el gran error de
entregarme un premio- efecto sorpresa- Porque de conocerme, jamás me habrían
dado este premio. Porque no me conocen. Y yo no conozco lo que hacen los
premiados.
“Confieso que no he visto el programa
ese de los Cien días. Y sé que es el caso de muchos. Jamás escuché una conversación
sobre los personajes. Escuché polémicas sobre esa serie, en que una reina rubia
platinada cabalga sobre dragones.
Con sus fallas, es mucho más
interesante que una simple telenovela, con un reciclado arco argumental. Algo
repetido disfrazado con una supuesta integración.
Integración era lo que tenía esa otra
serie, con científicos estrafalarios. Hay mucha gente que sigue ignorada por
algunas ficciones, que elogian aquellos que no sabe de historias bien contadas.
Si realmente me conocieran, sabrían de
mí, de mis puntos de vista.
Pero agradezco este error que han
cometido. Buenas noches".
Hubo flashes, las miradas se centraron
en Mara Laira, que se sintió radiante, llena de energía.
Hubo algún escándalo, un periodista
enojado inició una diatriba contra esa locutora, que estaba leyó algo que
alguien le había ordenado decir. Su hijo, también periodista, salió a pelearse
con los invitados de fondo. La novia del joven periodista lo sujetó del brazo,
pero este reaccionó con un empujón. Una mujer pelirroja, de baja estatura
intervino a favor de la novia.
Y entre ese conflicto, nadie notó a
una mujer que parecía una intelectual estereotipada. Tal vez porque la luz se
cortó. Hubo gritos, chillidos de Regina Clámor. Cuando la luz regresó, no
estaba la mujer intelectual. Hubo un revuelo entre las mujeres, por joyas que
no estaban.
Mara Laira estaba algo apartada de la
fiesta, cuando le sonrió a una mujer, vestida elegante y provocativamente. Era
La Amante, una de las facetas adoptadas por Duality.
Días después se supo que el Bikini de
Diamantes había sido cambiado por una falsificación.















