Campirela nos presenta este reto:
“¿Te gusta
escribir, imaginar o simplemente dejarte llevar por una chispa creativa?
Entonces esta
es la convocatoria para ti.
Cojo el
testigo de nuestra compañera María
José y comenzamos la gran aventura
Te propongo un
relato donde ella/el protagonista sea alguien completamente normal… o eso cree.
Puede ser
divertido, emotivo, mágico, cotidiano o una mezcla de todo.
Lo importante
es que, en algún momento, el personaje descubra —o el lector intuya— que
tiene algo especial, aunque él o ella aún no lo sepa.
Pasarlo bien,
compartir historias y ver cómo una misma idea puede transformarse en mil mundos
distintos.
Aquí no
buscamos perfección, buscamos imaginación, corazón y ganas de disfrutar.
Extensión, ya sabéis, procurar no
excederse de más de 350 palabras
Cualquier género es válido: humor,
aventura, fantasía, romance, misterio...
El personaje principal debe creer que es
normal, aunque el lector descubra lo contrario.
Pistas a elegir:
*Un
repartidor que sin saberlo puede hablar con los animales.
*Una chica tímida que provoca pequeños
milagros sin darse cuenta.
*Un abuelo que siempre, con su buena
voluntad, hace que algo bueno suceda a su alrededor… porque tiene un don.
*Un niño que cree tener mala suerte, pero
en realidad salva a todos sin saberlo.
*Una persona corriente que cambia la vida
de otros sin darse cuenta.
Podréis elegir
la propia vuestra, si no halláis algo que os encaje o guste, libre elección.
Esta
convocatoria nace para compartir historias que nos hagan sonreír, sentir y
recordar que todos tenemos algo especial, incluso cuando no lo vemos.
Te invito a
unirte, a crear y a disfrutar.
Tu historia
puede ser la chispa que ilumine el día de alguien.
Ya sabéis, os
espero dejar vuestros enlaces en los comentarios y desde esta misma página os
los subiré conforme vayan llegando; así pues, buen viaje a todos los que su mente
la dejan volar”.
Se necesita un lector
No sabía que era especial, se creía que era uno entre tantos, destinado a
no destacarse. Pero tenía un papel clave en el ambiente de la historieta.
Tenía algunos títulos en su memoria, por esas revistas, que solían estar
fuera de alcance, por el precio. Se volcó a los fanzines, más accesibles en que
había más feriantes que potenciales compradores.
Y así fue que fue testigo de un hecho que resultó trascendental. Cuando
escuchó una voz de mujer indignada, diciendo:
--¡Dedicáte a otra cosa!
Roxana Frigia, una pintora con cierta fama, le había pegado una sonora
cachetada a Alejandro Escaleta, autor de un fanzine, con cierta malicia.
Duality, la protagonista, era atrapada por enemigos con retorcidas intenciones.
Vio la intervención de Hector Scorzo, conocido por El Historietista,
autor de la historieta oficial. Quien les propuso que fueran su discípulos.
Era obvio que había algo entre esos dos. Y no se equivocó. Ese día Roxana
y Alejandro comenzaron a ser Los Frigia.
Cuando Los Frigia se sumaron a la revista de Duality, se convirtió en un
participante activo del correo de lectores. Para pedir la intervención de
otros, como Atalanta, con su breve peplo dórico, su arte y su valentía.
Las convenciones de cómics lo tuvieron como asistente recurrente.
Haciendo filas para tener autógrafos de Los Frigia.
Y llegó el momento en que
participó de un sorteo. Inesperadamente, ganó uno de los premios. Una suscripción gratuita por
un año, a la revista. Y una figura de
acción de elección, que fue Atalanta.
A la noche e quedó mirando a la figura de acción. Cuando repentinamente,
esta fue reemplazada por Atalanta en personaje. Tan atractiva y atlética.
-¿Estoy soñando?
-Más que eso –contestó Atalanta.
Ella le contó que él tenía un papel clave en el ambiente de la
historieta, ser un lector entusiasta. Que había estimulado a dibujantes,
guionistas a persistir en sus sueños.
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