María José Moreno nos presenta este reto:
“Objetos con memoria
Dicen que los objetos no sienten, pero… ¿Y si alguno recordara lo
que ha visto, lo que ha guardado o lo que ha perdido?
Puede ser:
– un objeto cotidiano o extraño
– antiguo o moderno,
—Querido u olvidado,
—Que recuerde por nosotros…
El relato puede estar narrado: por el objeto, por quien lo encuentra, por
alguien que descubre su secreto o por quien tú quieras.
Como siempre, libertad total de tono: poético, reflexivo, tierno,
irónico, inquietante o realista mágico”.
La bailarina de la caja
musical
Nuevamente, Erekon, el vigilante nocturno, estaba frente a ese árbol, que
le producía muchos recuerdos. Cuando percibió una presencia.
-Hola, hermanita –dijo, dándose vuelta- ¿Qué le pasó a tu sigilo?
-No te estaba espiando. Quería hablar con vos –dijo Duality, la mujer
felina.
-¿Sobre qué? -preguntó Erekon.
-¿No te parece que nuestras historias son más complicadas? Antes yo era
una ladrona con estilo.
-Y yo, un justiciero implacable –contestó Erekon- Pero ahora pactamos con
el enemigo.
-Y hasta dormiste con el enemigo –agregó Duality- Hasta le enviaste
flores.
-Octavia es seductora. Y fue parte de la tregua.
-Pero extraño algo de lo anterior, cuando era más sencillo.
-¿Estás pensando en robar algo?
-Para recuperarlo.
“Yo aprendí mucho de Gabriel Ganimard, mi mentor. A quien nuestra madre
conoció bien.
Herede la tradición del robo como un arte justiciero. Y era un cinéfilo.
En parte, recibí algo de su fortuna. Gabrielle Ganimard, su pariente más cercana,
es dueña de la mayor parte, de su colección
privada.
Pero algunas personas indignas se llevaron objetos que consideraron
propios. Y nosotros vamos a recuperar algo de eso”
Fue toda una decepción. Los sistemas de seguridad eran deficientes, sobre
todo para Duality y Erekon. Fácilmente sustrajeron un cofre, que llevaron al
museo de cine, de Ganimard.
-¿Qué hay en este misterioso cofre?
Ambos encontraron unas joyas y una caja de música. Que Erekon miró con
creciente interés.
Había una bailarina, al estilo de alguna película. Pelirroja, seductora,
comenzó a bailar fuera de la caja, como un holograma de tamaño natural. Y
mirando hacia Erekon, hacia quien se dirigió.
-Vaya, cuanto tiempo sin salir. ¿Son herederos del cinéfilo?
La bailarina contó su historia. Era una actriz en ascenso cuando fue
asesinada por aspirante a documentalista del miedo. En su último momento, deseó
ser recordada. Y así se convirtió en la bailarina de una caja musical.
-Lo peor de todo fue la soledad. Supongo
que eso se terminará.
Ella besó a Erekon. Y se esfumó.
-Sorprendente –comentó Erekon- Ahora heredé una de las conquistas de tu
mentor.
Más objetos
con memoria en Lugar de Encuentro
Hay algo de inspiración en una escena del thiller Peeping Tom. Con una talentosa actriz y bailarina.
Como se han ido calmando esas ganas de aventuras de los personajes es como si se hubieran ido acomodando a sus nuevos retos.
ResponderEliminarUna caja de música, siempre deja buenos recuerdos, y en ella podemos encontrar recuerdos de tiempos pasados.
El video me gusto, gracias.
Un besote, feliz finde.
Es verdad, lo resumiste bien. Pero puede que eso no sea permanente, que surjan nuevos conflictos.
EliminarY esa fue una inspiración para mi relato.
Me alegro de que te haya gustado.
Feliz fin de semana. Un beso.
El toque familiar aclara un saber el pasado del otro, una franqueza en el comportamiento. La parición de la bailarina suma valor al relato, le confiere categoría de guion cinematográfico. Un abrazo
ResponderEliminarQuanto pode caber numa caixinha de música e nas danças da bailarina que tem segredos a contar!
ResponderEliminarLinda participação!
abraços, tudo de bom,chica
Muy buen relato amigo. Las cajitas musicales no se ven tanto en estos días pero han traído en su momento tantos recuerdos.
ResponderEliminarUn beso desde Plegarias en la Noche
Documentalista del miedo, como Jon Sistiaga. Hay que ser valiente para poner el miedo bajo lupa. Un saludo, compañero.
ResponderEliminar