Me sumo
a la convocatoria de Loquita
Diplomada, con una nueva aventura del detective paranormal y su ayudante,
que título.
Como
alquimia para combustión espontanea
La historia empezó en un hotel a punto de
inaugurarse. Un influyente, muy cercano a la administración del hotel había conocido a una mujer, que se estaba haciendo famosa, en el cine clase
B. Al influyente se le ocurrió invitarla al hotel, con el fin de impresionarla.
Él que sería la última impresión que iba a
darle. Algo se presentaría en la noche, algo que terminaría con su vida.
Al día siguiente, alguien vio algo que no le gustó ver. Algo que lo hizo llamar a la
Agencia, para iniciar una investigación especial. Era parte del contrato con esa cadena de hoteles, intervenir en casos de asuntos paranormales.
- ¿Por qué nos asignaron el caso?- Preguntó
mi reciente compañera de aventuras- mientras nos instalábamos cerca del hotel,
luego de un largo y repentino viaje en avión.
- No tienen muy claro de lo que paso. Pero
sospechan que un antecedente en una
ficción menor, titulada Como agua para chocolate.
Y eso era considerado realismo mágico, que supuestamente era nuestra área de trabajo. Aunque oficialmente, era Revisión de Misterios.
Según lo que había leído en el viaje, se
trataba de lo siguiente. Tita, la protagonista, era la menor de varias hermanas.
Y por eso era destinada a cuidar a Elena, su madre. Después de demasiados capítulos
se reúne con Pedro, su enamorado. Y en el momento de consumar, la pasión los
consume. Literalmente. Diría que un caso de combustión espontánea.
El primer paso era una inspección del lugar. Teníamos un hotel a nuestra disposición, pero sin servicios. Y con una amenaza de naturaleza desconocida
- Necesitamos información para saber cual es la defensa especifica. Así que tendríamos que empezar. Nos vemos en 30
minutos.
Tomamos nuestras correspondientes valijas
con talismanes de protección y algunos accesorios y nos dividimos.
Me reservé la habitación del incidente. Como
detallé en el informe, era un claro caso de combustión espontánea, desatada por
un factor desconocido. Como en la
ficción.
- ¿Pero cuál podría ser ese factor?
- Creo que puedo contestar esa pregunta-me
contestó mi bella e inteligente compañera de aventuras paranormales-
No era casual que la hubieran elegido.
- Fue Elena. Según esa novela que no te
gusta, su espectro ya apareció una vez para causar que Pedro se quemara. Sin duda,
reapareció tiempo después, con el poder de desatar combustión espontanea y los mató.
- No está mal. ¿Y cómo fue que reapareció tanto tiempo después?
- Tal vez haya sido porque esa actriz, que fue invitada al hotel, era una reina del grito. Suelen atraer toda clase de peligros sobrenaturales.
- Brillante. Es el momento de actuar.
Me dediqué preparar la formula alquímica de
visibilidad espectral clase 6. Y cargué dos rociadores estándar.
Mientras ella se trazaba circulo de
protección, con un pentágono interior como protección extra.
Nos quedaba esperar junto de la doble
protección. Para que hubiera espacio para los dos teníamos que estar muy
juntos. Además era parte de la
emboscada.
No tuvimos que esperar mucho. Sentimos una
presencia. Usamos nuestros vaporizadores, llenando el lugar de la formula. Era la
mujer severa que la novela llamaba Mamá Elena, con expresión severa. Pero en
una versión espectral, temible.
Nos dijo unas frases muy desagradables,
sobre la deshonra a la familia.
- ¡Momento! Somos otras personas. Y nadie
insulta a mi ayudante, salvo yo…Y yo soy un detective de lo oculto, y conozco
estas palabras…
La doble protección mantuvo fuera al
espectro, que puso una desagradable expresión.
Nos hubiera atacado. Pero los conjuros la afectaron.
Aulló de rabia y se esfumó. Para no volver.
- Creo que deberíamos recomendar que
cierren esta habitación-me dijo mi ayudante, luego celebrar nuestro triunfo-
- Buena idea. El peligro ya pasó, pero es
una precaución que no está demás.
- No es por eso. Ella tiene que tener un
lugar en su nuevo estado.
Había alguien más con nosotros, una mujer
rubia, atractiva…y espectral Debería haberlo anticipado. Era la reina del
grito, que había sido víctima de la furia espectral.
- Les agradezco que me hayan salvado de esa
mujer tan desagradable.
Eso evitó que criticara a mi ayudante, por
ocultarme información.
Era evidente que nuestra interlocutora no
sabía de su nueva condición. Y debía ser sutil al explicarlo.
El hotel tendría una protectora contra
amenazas espectrales.