Patricia F. y Rosana nos proponen este tema:
En algún lugar
sobre esta tierra, hay una reja que guarda secretos detrás.
¿Qué secretos
esconderá?, esa es la pregunta, ¿a qué lugar pertenece?, sin dudas pueden
ocurrir muchas cosas detrás de esos barrotes. Hay muchas y diferentes historias
por contar.
Esta es nuestra
propuesta para este jueves 25 de junio, viendo la imagen dejen volar la
imaginación y escriban un cuento, poesía o un texto corto que puede ser de
amor, de misterio, mágico, de crímenes o lo que su imaginación les dicte,
tratando de que no supere las 350 palabras, que pueda ser leído por todas las
edades.
La metáfora visual
Como algunos saben, Roxana Frigia y yo compartimos dos pasiones. Una es
la historieta, que nos llevó a la otra.
-Alejandro, creo que podríamos sumarnos a una convocatoria temática–me
dijo ella, durante el desayuno.
-¿Cuál es el tema? –Pregunté con interés
-Detrás de la reja –contestó ella- Creo que podríamos hacerlo a nuestro
estilo.
Así que terminado el desayuno, nos fuimos frente al tablero.
Ella bocetó la imagen de un balcón, con una vegetación debajo. Yo dibujé
un hombre trepando por esa vegetación. Roxana completó con una mujer esperando
en el balcón.
-Yo pensaba en una variante.
Roxana invirtió la escena, el hombre en el balcón y la mujer trepando,
como una felina.
-Estamos a un momento de dibujar a Duality, la Mujer Felina –Observé yo.
-Es que no puedo dejar de pensar que nos conocimos gracias a ella.
Recuerdo cuando nos conocimos en esa convención de historieta. A ella le
disgustó mi fanzine sobre Duality. Lo expresó con una cachetada y la invitación
a dedicarme a otra cosa. Y de eso pasamos a ser inseparables.
Volvimos al primer dibujo, le agregamos rejas, para poner un obstáculo
más,
Pero lo del balcón nos parecía algo teatral. No muy actual.
-Ella pertenece a una familia acomodada, con personal de vigilancia –dije
yo.
-Conectada con las artes –acotó Roxana- Ella es una artista.
-Él tiene unos conocimientos rutinarios más prácticos. Y sabe menos de
arte, aunque lo aprecia.
-Podríamos contar que la familia de ella no aprueba esa relación –Dijo Roxana mientras dibujaba- Y ordenan
instalar una reja en su habitación.
-Él trepa con una soldadora eléctrica. Y corta las rejas.
-Podríamos suprimir lo del balcón –opinó Roxana- Que la habitación sea en
planta baja.
Rescatamos gran parte del material para integrarlo a una historieta.
-Estoy pensando que esta historieta es una metáfora visual de lo nuestro –comenté.
-Estaba pensando en lo mismo, gracias a Duality.
Ambos sabíamos que pensábamos en Lilith Blue, madre de Duality. Sus intrigas habían terminado con nosotros, en nuestra vida pasada, en un mundo paralelo. Pero habíamos decidido perdonarla.
Más rejas en Artesanos de la Palabra
Epílogo
Roxana dejó el lápiz sobre el tablero; y sin decir palabra, tomó mi mano,
tenía manchas de grafito en los dedos; yo también, sonreí al pensar que hasta
en eso nos parecíamos.
— ¿Lo curioso de todo esto? -me dijo, acariciando el dorso de mi mano-,
en la historieta las rejas siempre son de hierro, en la vida, casi nunca.
Respondí con una sonrisa.
-Las rejas habían sido prejuicios, vidas distintas, mundos distintos,
también habían sido nuestros propios miedos. Sin embargo, una y otra vez,
terminábamos encontrando la manera de atravesarlas.
Miré la página terminada.
— Creo que eso es lo que me enamora de ti, -le confesé-, nunca esperaste
que alguien viniera a salvarte, siempre elegiste caminar a mi lado.
Roxana apoyó la frente sobre mi hombro.
—Y tu nunca dejaste de dibujar puertas donde otros veían paredes.
Nos quedamos así unos instantes, escuchando el silencio del estudio.
Afuera el mundo seguía con su ruido habitual, pero allí dentro solo existíamos
nosotros, las hojas, los lápices y esa vieja costumbre de inventar historias
para entender la nuestra.
Pensé otra vez en Lilith Blue y en Duality, tal vez, después de todo,
algunos personajes llegan a nuestras vidas para enseñarnos algo y luego
desaparecer, no para vencerlos, para perdonarlos y seguir adelante.
Roxana tomó la hoja y escribió el título.
"Detrás de la reja".
Lo leyó en voz alta y sonrió.
—No está mal.
— No -respondí, rodeándola con mis brazos-, pero el verdadero final no
está en la historieta.
— ¿Y dónde está?
La besé con la misma intensidad con la que se traza una última viñeta
— Acá, porque pase lo que pase, vamos a seguir dibujando el mismo sueño;
y siempre juntos.
Por Mujer de Negro
Vaya con Alejandro , trepadir nos salió el muchacho.
ResponderEliminarDemi , en verdad hoy has estado muy acertado al tema y como saber llevarlo, me imaginé a Romeo y Julieta y tantos amantes que tras una reja se han declarado su amor.
Si llegas hacer los dibujos hubiera sido total un besote, muy feliz fin de semana, aquí amigo, mucho calor
Me gustó lo de trepadín.
EliminarMe gusta que te parezca acertado. Yo también pensé en esas parejas, al escribirlo.
Por acá hace mucho frío. Que tengas un muy feliz fin de semana.
Besos.
A veces creemos que dibujamos historias, con el tiempo descubrimos que algunas historias, silenciosamente, nos dibujan a nosotros.
ResponderEliminarNo recuerdo a, Alejandro, hoy me costó un poco encontrar la punta.
Puñado de besos, Dem
Roxana dejó el lápiz sobre el tablero; y sin decir palabra, tomó mi mano, tenía manchas de grafito en los dedos; yo también, sonreí al pensar que hasta en eso nos parecíamos.
— ¿Lo curioso de todo esto? -me dijo, acariciando el dorso de mi mano-, en la historieta las rejas siempre son de hierro, en la vida, casi nunca.
Respondí con una sonrisa.
Las rejas habían sido prejuicios, vidas distintas, mundos distintos, también habían sido nuestros propios miedos. Sin embargo, una y otra vez, terminábamos encontrando la manera de atravesarlas.
Miré la página terminada.
— Creo que eso es lo que me enamora de ti, -le confesé-, nunca esperaste que alguien viniera a salvarte, siempre elegiste caminar a mi lado.
Roxana apoyó la frente sobre mi hombro.
—Y tu nunca dejaste de dibujar puertas donde otros veían paredes.
Nos quedamos así unos instantes, escuchando el silencio del estudio. Afuera el mundo seguía con su ruido habitual, pero allí dentro solo existíamos nosotros, las hojas, los lápices y esa vieja costumbre de inventar historias para entender la nuestra.
Pensé otra vez en Lilith Blue y en Duality, tal vez, después de todo, algunos personajes llegan a nuestras vidas para enseñarnos algo y luego desaparecer, no para vencerlos, para perdonarlos y seguir adelante.
Roxana tomó la hoja y escribió el título.
"Detrás de la reja".
Lo leyó en voz alta y sonrió.
—No está mal.
— No -respondí, rodeándola con mis brazos-, pero el verdadero final no está en la historieta.
— ¿Y dónde está?
La besé con la misma intensidad con la que se traza una última viñeta.
— Acá, porque pase lo que pase,vamos a seguir dibujando el mismo sueño; y siempre juntos.
Me gusta eso ser dibujados por las historias.
EliminarAlejandro y Roxana son ayudantes del El Historietista. Han desarrollado sus propios proyectos de historieta, que incluye un taller, teniendo estudiantes-
Tal vez tenga que hacerles una ficha.