No puedo quedar fuera de mi propia convocatoria, sobre todo con el muy
buen nivel de los relatos que se presentaron.
Es algo esquemático. No descarto usar alguno de los nombres de los
personajes, tal vez para otra historia.
El precio de la inspiración
Amara Sariani, modelo de renegrido pelo, largas piernas esbeltos cuello,
fue encontrada muerta bajo la ducha. Había luchado pero había sido acuchillada
repetitivamente, en una forma que recordaba a una película.
Los detectives Sofía y Martín, fueron asignados a investigar una serie de
crímenes.
La siguiente fue Diana Calderone. Fue encontrada sobre un escritorio, con
la ropa abierta. Con los ojos bien abiertos y la lengua hacia fuera.
-Indicios de que fue estrangulada –dijo Martín.
-Además de la corbata alrededor del cuello –contestó Sofía.
-Encontré otra pista.
Eran bocetos, que representaban la escena, salvo que la modelo era rubia.
Y tenían el pelo largo.
También había dibujos de Amara Sariani en la ducha, aterrada.
Todo con la firma de Cello Benvenuti.
Frigia Andreani se presentó a declarar a favor del sospechoso. Era la
dueña de la galería, que exponía.
-No conocen a Cello. Esas modelos eran su inspiración. Yo se las
presenté. Y hasta hice de celestina.
Inesperadamente, Gina, la hija de Diana Calderone, defendió también la
inocencia de Benvenuti.
-Estuve posando para él, durante horas hasta que logré la expresión que me
pedía. Y hasta me regaló estos bocetos.
Martín y Sofía se alarmaron al ver los bocetos.
-Necesitamos que seas valiente –dijo Sofía.
Se repitieron las sesiones del pintor, en libertad condicional, y la rubia
modelo. Luego la rubia modelo dejó el estudio. Y fue seguida por Una silueta
femenina que la atacó.
Y entonces sonaron sirenas policiales.
-Todo lo hice por él. Para inspirarle arte tan sensual como el pin up pero más oscuro –confesó Frigia.
-Para esa inspiración sacrificó a dos bellas mujeres –dijo Martín-
-Era flores bellas, cuya belleza se marchitaría –contestó Frigia- Ahora
serán inmortales, como las modelos del Renacimiento.
-¿Y qué hay de Brenda? –preguntó Sofía- Perdió su madre.
-¡La peor de todas! Debí empezar con ella –contestó Frigia- Pretendía
robarme a mi artista. Y gracias a ustedes, será su amante y representante.
Martín dijo:
-No puedo tocarle un pelo a una detenida. Pero cuando sea condenada será
llevada a un lugar donde las bellezas se marchitan.
Frigia rió cínicamente.
-Lo dudo. Tarde o temprano necesitarán mis conocimientos sobre arte. Como
esos asesinos de las películas, que ayudan a policías ineficientes.
-¿En qué estás pensando, Sofía?
-En el artista y su modelo –contestó Sofía, terminando de comer una
empanada- Ambos perdieron mucho.
-Es duro pero ambos podrán reconfortarse mutuamente.
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