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viernes, 17 de abril de 2026

Este jueves, un relato: Basura

 

Dafne Sinedie nos propone este tema de lo que algunos abandonan por ser basura, siendo recuperado por quienes lo  consideran un tesoro.

 


Trasmutación de la madera

Mi amada Roxana Frigia y yo estábamos por empezar un proyecto secundario, cuando escuchamos un estruendo. No exagero, tuvimos una fuerte sacudida. Por suerte no estábamos entintando una historieta.

Y así nos encontramos con El Viajero Interdimensional y Atalanta.

-Disculpen, pero el vórtice estaba turbulento –explicó el Viajero mientras Atalanta lo ayudaba a levantarse del piso- Espero no haber roto algo con mi caída.

-Nada que no estuviera roto –contesté,

-De hecho, acentuaste lo de arte reciclado –agregó Roxana.

-¿Qué tienen entre manos? –preguntó Atalanta:

-Estoy retomando el pintar sobre madera, para variar contra pintar en lienzo –contestó Atalanta.

-Y me di cuenta que los vecinos habían sacado muebles rotos, cuya madera podía reutilizarse –completé yo- Luego de un proceso de lijar, para que la madera sirva como soporte pictórico.

A Atalanta le brillaron los ojos, casi que literalmente.

 

La escultora y atleta se dedicó a separar las maderas y a lijarlas. Notamos que absorbían así que tocó pasarles capas de pintura blanca,  para que sirviera de base.

Y entonces se desató la inspiración de Roxana, con paisajes, algún retrato mío, alguna pose de Atalanta, con un peplo dórico. Quien añadió algunas pinceladas, convirtiéndose en un trabajo de cuatro manos.

Dante Serpierie, El Viajero Interdimensional, trabajaba con alambre, clavos, que armarían la estructura de los cuadros.

Atalanta miró intensamente a la obra de Roxana, como a ella. Y le preguntó:

-¿Todavía seguís posando como modelo?

-Ocasionalmente.

Y sucedió lo inevitable, Roxana posó para la escultora y para mí. Que no lo hice mal. Hasta recibí algún elogio.

Había sucedido un hecho artísticamente, significativo. Un encuentro inspirador.

-Y todavía sobra madera –comentó El Viajero Interdimensional.

-Pero queda pasar barniz, para proteger las pinturas –dijo Roxana- Lo que puedo hacer yo.

-Yo tendría que descansar –acoté yo.

-Y yo hacer ejercicio –concluyó Atalanta, estirando su atlético cuerpo.

La actividad quedó para el día siguiente. Un poco tarde.

Todo lo dicho era cierto pero también era un pretexto para que Atalanta y Dante se fueran a practicar el culto a Afrodita. Y para que Roxana y yo tuviéramos nuestro espacio para una actividad similar.


Más Basura atesorada en Sine Die Indefinidamente en el tiempo

 

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